Correa de Arauxo, antes y después
DIEGO ARES | CRÍTICA
La ficha
***** Programa: Obras de Francisco Correa de Arauxo, Antonio de Cabezón, Gracia Baptista Monja y Antonio Martín y Coll. Clave: Diego Ares. Lugar: Iglesia de San Luis. Fecha: Sábado, 7 de marzo. Aforo: Lleno.
No podía pasar desapercibida en este festival sevillano la celebración de los cuatrocientos años de la publicación de la Facultad Orgánica del organista, tratadista y compositor sevillano Francisco Correa de Arauxo. No en balde se trata de una de las más importantes publicaciones de música de órgano de la Europa del siglo XVII. Tras la cancelación por enfermedad de la presencia del clavecinista portugués Miguel Jaloto, la dirección del Femás ha sabido reaccionar con habilidad al traernos al gran intérprete Diego Ares, que nos trajo un bello programa firmado por algunos tientos de Correa escoltados por los de su mejor antecedente, Antonio de Cabezón y por su consecuente Antonio Martín y Coll (más recopilador y arreglista de obras ajenas que compositor por sí mismo). Y con la curiosidad de una obra compuesta por Gracia Baptista, monja castellana de la primera mitad del siglo XVI.
Beneficiándose del bellísimo sonido del clave modelo Ruckers de Alejandro Casal, Ares realizó un completo despliegue de maestría al teclado. Su toque es siempre preciso, exacto, nítido y conoce los resortes del instrumento. Así, por ejemplo, hizo gala de variedad en los colores al alternar en los tres dúos de Cabezón ambos teclados, jugando con los registros diferentes y consiguiendo en el segundo un bello clima de intimidad y delicadeza, algo que se repitió en la Canción catalana de Martín y Coll y en el tiento de Hernando de Cabezón. En manos de Ares hasta los más intrincados contrapuntos de los tientos de Correa emergían con total claridad en la conducción de las voces, con una mano izquierda de fuerte personalidad y presencia. Con la derecha desplegó toda la pirotecnia ornamental del organista sevillano, con precisas escalas de semicorcheas en el Tiento de dos tiples de séptimo tono. En los tientos, sobre todo en el Tiento y discurso de tercero tono adoptó un tempo solemne mediante la acentuación de las figuras de la mano izquierda, mientras que la derecha se entretenía en los rápidos arpegios descendentes con los que Correa reviste el tejido musical. La breve retención antes de la resolución fue todo un detalle de fraseo y de expresividad. A pesar de los frecuentes cambios de tempo y ritmo en los tientos, Ares supo magistralmente dotar de unidad y lógica a estas extraordinarias composiciones. Y ya entrando en un estilo más afrancesado, en la Chacona de Martín y Coll (pero de autor claramente francés), Ares otorgó en todo momento presencia en el bajo al ostinato con claridad suficiente como para poder seguir el patrón armónico bajo las variaciones entregadas a la mano derecha. Pero Ares también supo divertirse y divertirnos con sus dos interpretaciones (más personal y juguetona la repertida como propina) de las Diferencias sobre la Gayta de Martín y Coll, convirtiendo puntualmente el registro más grave en el roncón de la gaita gallega.
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