El Palquillo

El Martes Santo, un éxito por derecho

  • El día más polémico de esta Semana Santa funcionó como un reloj. El Ayuntamiento aforó por sorpresa la Puerta de Jerez. Todas las partes colaboraron en la buena marcha del día.

El Martes Santo, un éxito por derecho El Martes Santo, un éxito por derecho

El Martes Santo, un éxito por derecho / josé ángel garcía

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No sólo la logística de horarios e itinerarios afecta a la actual Semana Santa, que pareciera que todo se reduce a esos debates que terminan por encender a la autoridad eclesiástica. No sólo la mala educación condiciona esta celebración, sino también el mal gusto musical. Los tres primeros días de la Semana Santa han dejado bien claro que cada vez se interpretan marchas más extrañas, que resulta difícil que llamen a la espiritualidad, absolutamente compuesta en honor y gloria del corneta de turno, con una cantidad de efectos especiales que sobran o resultan chocantes.

Y ocurre tanto en los pasos de Cristo como en los de Virgen. El repertorio musical de algunos pasos de misterio guarda más relación con una película de romanos de producción barata que con el pasaje evangélico que se representa en lo alto del canasto. La música se nos ha ido de las manos. ¿Se dan ustedes cuenta la cantidad de cosas que hay que corregir artificialmente en esta Semana Santa que nos ha tocado vivir? La seguridad, la duración de las procesiones, la participación de los menores, los bares en la Madrugada…

En los años ochenta se criticaban las tamborrás que los compositores incluían en las marchas para provocar el aplauso del público. Lo de ahora son melodías que lo mismo sirven para el prolongado saludo de un paso de misterio ante a la capilla de una hermandad, que para el final de una película de marcianos donde la nave se aleja con una gran luna de fondo, o incluso para ser la banda sonora de un campo de batalla desolado y lleno de víctimas con cañones humeantes de fondo. Doctores tiene la Iglesia, pero cada vez se oyen más comentarios en voz baja sobre lo rarísimas que son algunas marchas.

Existen controles para evaluar si una nueva imagen goza de la denominada unción sagrada. Casos ha habido en que la autoridad eclesiástica se ha echado para atrás. ¿Alguien tomará medidas para que las marchas de Semana Santa sean eso: marchas de Semana Santa?

Un cruce perfecto

Los Estudiantes pasó por la Puerta de Jerez en su recorrido de ida y el Cerro pudo enfilar la calle San Fernando sin ningún problema en su itinerario de vuelta. Una salió y otra entró. Así de sencillo y así de sofisticado. El Ayuntamiento se empleó a fondo con un dispositivo especial de vallas y vigilancia ‘in situ’ de sus principales responsables. En ese cruce, al menos, se evitaron las temidas mareas humanas que impidieran el paso de los cortejos. Hubo fluidez total. Las imágenes aéreas captaron el orden impuesto en la Puerta de Jerez. Claro que al público le pilló por sorpresa. El precio de la seguridad es que la gente pierde capacidad de movimiento, pierde libertad de desplazamiento y, en días como ayer, se ve sorprendida por unas vallas que acotan, restringen y, todo sea dicho ordenan. Las cofradías ganaron en comodidad, pero el público perdió en espontaneidad.

La gran novedad

La gran novedad, más allá de la logística, fue el paso del Nazareno de la Humildad del Cerro del Águila. Nadie podrá discutir la calidad de la talla de Juan Manuel Miñarro que forma parte de los escasos escultores vivos que pueden presumir de grandes aportaciones a las manifestaciones de religiosidad popular. La talla del paso es más que meritoria y está a la altura de la imagen. Es difícil que Francisco Verdugo, que lleva al barrio y a la cofradía en lo más hondo, pueda sentir un orgullo mayor en su carrera profesional que el de haber participado en la talla de este paso. La contemplación del paso de este Nazareno por Ramón y Cajal evocaba para muchos aquella primera salida de la cofradía, cuando muchos dudaban de su futuro tildaban de locura que el Cerro conquistara el centro de la ciudad y cuestionaban una de las integraciones más ejemplares de una cofradía de barrio en la nómina de la Semana Santa.

El misterio de la Presentación al Pueblo avanza por Luis Montoto tras salir de San Benito. El misterio de la Presentación al Pueblo avanza por Luis Montoto tras salir de San Benito.

El misterio de la Presentación al Pueblo avanza por Luis Montoto tras salir de San Benito. / Joaquín Corchero

El negocio redondo

Cuanto más extenso es el recorrido de una cofradía mayor es la cifra de negocio. El Cerro genera una clientela nunca vista en los bares del larguísimo eje que forman las avenidas de Hytasa, Ramón y Cajal y la Enramadilla. Ayer se vieron prolongaciones de barras en la vía pública y la instalación de tiradores de cerveza en sitios inimaginables. Lo explicaba un hostelero: el paso de una cofradía como la del Cerro garantiza un mínimo de cuatro horas de un negocio muy considerable.

A las ocho de la tarde el éxito del nuevo Martes Santo era un éxito desde el punto de vista logístico que el Ayuntamiento tardó muy poco en difundir y exhibir. Los Estudiantes, una cofradía de ruan, ganó en estética, en plasticidad, en belleza. El precio fue un horario oficial de entrada más tardío. San Esteban sintió entrar prácticamente de día en esta Semana Santa que comienza un 14 de abril, con tardes largas de sol, buen tiempo, sin cambios bruscos de temperatura que restan público y un público de la carrera oficial que tarda en ocupar las localidades.

Los pies del Cristo de las Misericordias, con la Giralda. Los pies del Cristo de las Misericordias, con la Giralda.

Los pies del Cristo de las Misericordias, con la Giralda. / juan carlos muñoz

Éxito rotundo

A las 21:30 se repetía con insistencia el éxito del modelo de Martes Santo defendido por el Ayuntamiento y el Consejo. El retorno al sentido natural de la carrera oficial ha sido un acierto. La buena voluntad de las hermandades ha sido absoluta. El tiempo acompañó. El público pudo estar incómodo en alguna situación por efecto de las vallas, pero igualmente se recogieron testimonios de sevillanos de todas las edades que pudieron desplazarse de la Alfalfa al Postigo o de la Puerta de Jerez a la Plaza Nueva sin problema alguno. Claro que hay que saberse el callejero. Algunos pretenden moverse sin saber dónde está el Postigo o Santa Catalina. Y eso es ya otro problema. No es asunto del sentido de la carrera oficial.

 

 

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