Calle Rioja

Entre el cielo y el subsuelo hay algo

  • Ecología. Pasó por Sevilla la Caravana de Ecología Integral de la Amazonía que denuncia las secuelas de una minería desaforada

De izquierda a derecha, Juan Carlos Osorio, Vicente Ferreira, Constanza Carvajal y Kelly Silva.

De izquierda a derecha, Juan Carlos Osorio, Vicente Ferreira, Constanza Carvajal y Kelly Silva. / D.S.

El 25 de enero de 2019 se derrumbó una presa en Brumadinho. Esta localidad del estado brasileño de Minas Gerais sufrió el derrame de diez millones de metros cúbicos de lodo tóxico. La catástrofe produjo 272 fallecidos y once mineros continúan desaparecidos. La multinacional que consiguió la explotación de esos terrenos compensó al municipio siniestrado con la donación de un nuevo cementerio. Macabra recompensa. Vicente Ferreira, obispo auxiliar de Belo Horizonte, a cuya diócesis pertenece la localidad de Brumadinho, ha formado parte de una caravana de ecología integral que ha recorrido diferentes países europeos.

En la Cámara de Comercio de Sevilla, monseñor Ferreira habló de este testimonio de "conversión ecológica" acompañado del sacerdote colombiano Juan Carlos Osorio, la activista socioambiental Constanza Carvajal y Kelly Silva Barbossa, de la comunidad de Piquiá, Brasil. En Sevilla fueron acompañados por Manos Unidas y Justicia y Paz, representadas por María Albendea e Isabel Cuenca, respectivamente, como integrantes del Grupo Diocesano de Ecología Integral.

El papa Francisco, el primer pontífice americano de la historia, procede de un continente que vive de forma lacerante los efectos perversos de la minería, lo que el padre Osorio, de la diócesis colombiana de Caldas, llama "un neocolonialismo desde el Norte global al Sur global, con el que mantiene una relación pragmática, utilitarista, como depósito de minerales".

Un consumo responsable y una inversión transparente además de una legislación adecuada son las herramientas para frenar lo que constituye un atentado contra los derechos humanos y contra la naturaleza con expresiones como trabajo infantil, explotación laboral, conflictos, violencia.

"Yo vengo de un paraíso", dice Constanza Carvajal, originaria de Putumayo. "Una catástrofe ambiental hizo que desaparecieran 17 barrios por un deslave de montaña. Es una zona única con más de 850 especies de aves". Una explotación de cobre de una multinacional con capital canadiense, chino y norteamericano está afectando "a dos ríos que dan agua al Amazonas, que es el pulmón del mundo". Dice que Colombia es el país "donde más se asesina a defensores de la tierra. 168 el año pasado".

Kelly Silva Barbossa sentía incredulidad al ver salir agua corriente por el grifo en los países europeos a los que ha llevado el grito de Piquiá de Baixo, en el estado de Marañón. "El agua y el aire están contaminados, la gente sufre enfermedades de la vista y de la piel, no puedes lavar la ropa en el agua del río y las casas trepitan con el ruido infernal del tren de la mina".

Una pastoral para la minería con el liderazgo moral y evangélico del papa Francisco, conmovido por la deforestación salvaje de la Amazonía, una región de nombre fluvial que cubre nueve países de ese continente. "Es un poco subversivo para un obispo, pero tenemos que ser subversivos para salvar a la gente y al planeta. El presidente Bolsonaro nos acusa de ideología partidaria, pero él tiene la ideología de las multinacionales".

Para darle la vuelta a esta situación hay que contar con tres elementos fundamentales: las empresas que trabajen para minimizar los riesgos; los estados que exijan la protección y reparación de los derechos vulnerados y la sociedad civil. La Casa Común de la que habla el papa Francisco exige a las grandes corporaciones extractivas (mineras, petroleras, forestales, inmobiliarias…) "que dejen de destruir bosques, pantanos y montañas, que dejen de contaminar ríos y mares".

En Putumayo, Constanza Carvajal cuenta que ha ocurrido algo parecido con las explotaciones de caucho a lo que cuenta Mario Vargas Llosa en su novela El sueño del celta, referida a las prácticas abusivas que el rey Leopoldo de Bélgica mantuvo en el Congo Belga. Iglesia y minería. "Dios ve en lo escondido", dice el Evangelio. "La Iglesia debe implicarse", dice el padre Osorio, "y si es preciso prescindir de custodias, cálices y patenas de oro". "Tenemos que volver a la visión del siglo I, cuando los recursos eran limitados".

La explotación del subsuelo marcó la demografía y los movimientos migratorios en Estados Unidos. En España trajo el fútbol por Riotinto y una revolución por Asturias. Está en la toponimia de la provincia: Almadén de la Plata, Villanueva del Río y Minas.

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