Día Internacional de la Mujer

20.000 sevillanos se echan a la calle el 8M para pedir "igualdad"

  • Dos manifestaciones recorren Sevilla el 8M para reclamar los derechos de la mujer

  • La ministra de Hacienda y la consejera de Igualdad participan en estas marchas

Vista general de la movilización convocada por la Plataforma 8M a su paso por la Avenida de la Constitución.

Vista general de la movilización convocada por la Plataforma 8M a su paso por la Avenida de la Constitución. / José Ángel García

Las calles de Sevilla se han vuelto a teñir de violeta por el 8M. Desde bien temprano el morado se ha hecho presente en banderas, pancartas, ropas, manos y caras. El color que reivindica la igualdad de géneros en el Día Internacional de la Mujer, una jornada que este año ha tenido –además del reivindicativo– un carácter festivo en las dos manifestaciones que han discurrido por la capital andaluza, en las que han participado casi 20.000 personas. Ambas se han desarrollado sin incidencias.

El 8M es un día marcado en morado en el calendario. Como tantas otras fechas de reivindicaciones sociales. Llegada esta jornada, jóvenes, adultos y personas de edad avanzada toman la ciudad para defender los derechos de la mujer. Lo hacen en grupo, en pareja o individualmente. Todos con accesorios o pinturas violetas. Los más tempraneros salen de la estación de Plaza de Armas, donde un grupo de chavales se dirige hacia Torre Sevilla. En sus mejillas llevan dibujados, en morado, el símbolo femenino. Uno de ellos es un adolescente transexual, que afirma sentirse “arropado por el feminismo”.

La protesta que parte del rascacielo sevillano es la última en salir. Se dirige hacia el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Está organizada por Acción en Red y la Asamblea Feminista Unitaria de Sevilla (AFUS). Es la más multitudinaria. Según las cifras de la Subdelegación del Gobierno, a ella asisten 10.000 personas. Sus participantes destacan por ser, mayoritariamente, jóvenes.

Cabecera de la protesta que partió del Prado de San Sebastián. Cabecera de la protesta que partió del Prado de San Sebastián.

Cabecera de la protesta que partió del Prado de San Sebastián. / José Ángel García

La primera en ponerse en marcha lo hace desde el Prado de San Sebastián. La convoca la Plataforma 8M y la respaldan 37 asociaciones feministas, además de varios partidos, como el PSOE, Cs, IU y PCE. Acuden, según los datos oficiales, 8.000 personas. Los manifestantes que la secundan, a diferencia de la anterior, representan mayor variedad en la edad: desde estudiantes de institutos a jubilados. Hay muchas mujeres. Pero también bastantes hombres.

En la pancarta que la encabeza se lee el lema de la protesta: Contra la opresión patriarcal, revolución feminista. Quienes van al frente aseguran que “estamos padeciendo una involución democrática enorme, de la que se pierde en igualdad”. “Hay más recortes y más violencia”, alerta una de las manifestantes, que recuerda que dicha protesta está apoyada por casi 40 asociaciones feministas, mientras que la otra la respaldan "grupos mixtos”. “En el 8M deben tomar la palabra los grupos de mujeres”, apostilla.

La extensión de la protesta resulta bastante amplia. Cuando la cabecera llega a la Plaza Nueva el final aún no ha alcanzado la Puerta de Jerez. Han venido asociaciones del Parque Amate, de Tomares, de Dos Hermanas y hasta un colectivo que representa a la mujer rural.

María Jesús Montero atiende a los medios de comunicación antes de iniciarse la manifestación en el Prado. María Jesús Montero atiende a los medios de comunicación antes de iniciarse la manifestación en el Prado.

María Jesús Montero atiende a los medios de comunicación antes de iniciarse la manifestación en el Prado. / José Ángel García

También hay partidos políticos. El PSOE es el que cierra la movilización. Viene precedido de una batucada que aporta un carácter festivo a la jornada. Entre quienes encabezan la comitiva se encuentran la ministra de Hacienda, María Jesús Montero; y el vicepresidente primero del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Montero no tiene reparos en caldear el ambiente. Culpa al PP por su postura “ambigua” respecto al 8M. “Nunca han creído en el feminismo”, asegura la titular de Hacienda, quien defiende a la primera vicepresidenta, Carmen Calvo, por la “magnífica” Ley de Libertad Sexual. También se integran en este grupo las concejales socialistas del Ayuntamiento de Sevilla, Sonia Gaya y Adela Castaño.

En el centro de la movilización se sitúa el grupo de Ciudadanos, integrado, entre otros, por la presidenta del Parlamento andaluz, Marta Bosquet; la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz; y el portavoz municipal de la formación naranja, Álvaro Pimentel. Ruiz hace hincapié en lograr un feminismo “inclusivo”, integrado “por hombres y mujeres” y donde tengan cabida “todos los movimientos”. “Esta lucha pacífica no pide acreditaciones ni se apropia de banderas”, refiere la consejera. Bosquet, por su parte, defiende que el 8M es un día para “celebrar” pero también para “reivindicar” logros aún no alcanzados, como “la presencia femenina en puestos de dirección”.

La protesta avanza por la Avenida de la Constitución. El termómetro marca 24 grados. Chalecos anudados a la cintura. Muchas participantes llevan guantes de latex morados. Algunos le preguntan si se debe al coronavirus. Aseguran que no. Que ya los emplearon en 2019 como símbolo de reivindicación. Al paso por algunas franquicias de comida rápida, los clientes graban en vídeo las consignas que se vitorean. El grito que más se repite es el que lanzó el Ministerio de Igualdad en las redes: “¡Sola y borracha quiero llegar a casa!”.

Pancartas exhibidas en la marcha convocada por la Plataforma 8M Pancartas exhibidas en la marcha convocada por la Plataforma 8M

Pancartas exhibidas en la marcha convocada por la Plataforma 8M / José Ángel García

La marcha concluye en la Plaza Nueva. Allí se lee un manifiesto en el que piden mantener “el espíritu revolucionario siempre y no sólo este día”. En el escrito, hacen un llamamiento ante “la involución democrática”, lo que “afecta directamente al principio de igualdad entre mujeres y hombres”. Entre los retos que exigen y por los que seguirán “saliendo a la calle” se encuentran, entre otros, la equiparación salarial, el aborto libre en la sanidad pública y luchar contra la “mercantilización” del cuerpo de la mujer “a través de la prostitución, la pornografía y los vientres de alquiler”.

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