Atraco en la ermita de la Virgen de la Peña, patrona de Mijas

  • Desaparecen del templo de la hermandad parroquial cuatro coronas litúrgicas

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La ermita de la Virgen de la Peña de Mijas (Málaga) sufrió un robo en la madrugada de ayer en el que desaparecieron dos coronas de la Virgen de la Peña, patrona de la localidad, y otras dos pequeñas de la imagen del Niño Dios, de gran valor sentimental para los mijeños. Una de las coronas sustraídas es la que usa la Virgen -la talla tiene 126 años- habitualmente en las procesiones y está bañada en oro.

El robo se produjo poco antes de las cuatro de la madrugada del jueves. Los ladrones -se presume que fueron varias personas- cortaron los cables de los focos que iluminan el exterior de la ermita y posteriormente forzaron la puerta principal. El recinto dispone de alarmas de seguridad, aunque los asaltantes se dirigieron directamente a la vitrina situada junto al altar mayor donde la Hermandad de la Virgen de la Peña guarda los enseres y las coronas. También fueran sustraídas algunas medallas, aunque por el momento no se ha dado a conocer el valor que alcanzan las piezas.

Además, los asaltantes sustrajeron también las coronas que portaban las imágenes. Para ello entraron el camarín para arrebatárselas. Debido a la fuerza que emplearon, la mano derecha de la Virgen ha sufrido desperfectos, al igual que la figura del Niño, aunque los daños fueron menores.

Los hechos sucedieron en un corto espacio de tiempo, pues los desconocidos huyeron antes de que se llegasen al lugar los vigilantes de seguridad, así como agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil. Inmediatamente los efectivos realizaron un rastreo por la zona para intentar hallar a los autores, sin embargo la búsqueda se saldó sin resultados. A primera hora de la mañana de ayer agentes del Instituto Armado se aceraron al lugar para recabar pistar y así determinar la identidad de los ladrones. La investigación sigue abierta.

La noticia levantó un gran malestar entre los devotos de la patrona mijeña. Un miembro de la hermandad parroquial, Antonio Jaime, explicó que los vecinos estaban "afectados y nerviosos". "Las piezas tienen su valor económico, pero sobre todo tienen un gran valor sentimental", señaló.

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