Los profesores son la única clave

  • La diferencia de conocimientos de los alumnos andaluces y finlandeses equivale a dos cursos · Un estudio de la consultora McKinsey analiza las causas del éxito de los países que encabezan el PISA

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Las diferencias de nivel de conocimiento en Ciencias entre los alumnos de 15 años con mejores resultados -los finlandeses con 563 puntos- y los últimos clasificados de entre los treinta países de la OCDE -los mexicanos, con 410 puntos- equivalen a unos cuatro años de formación, según la estimación de uno de los autores del Informe PISA, Bernard Hugonnier. Dado que los alumnos andaluces han conseguido una media de 474 puntos en esta misma materia, se puede colegir que la distancia que les separa de los conocimientos de los finlandeses es de dos cursos académicos, y de uno si se establece la comparación con las dos comunidades autónomas que mejores resultados han obtenido: Castilla y León y La Rioja, ambas con 520 puntos.

Los finlandeses empiezan la educación preescolar a los seis años (en España comienza a los tres) y la Primaria a los siete (aquí es a los seis). Durante la escolarización básica hasta los 14 años, reciben menos horas de clase que los alumnos de los otro 29 Estados de la OCDE: cuatro horas cinco días a la semana. Sin embargo, cuando cumplen 15 años, se sitúan a la cabeza de los 57 países que participaron en el PISA 2006 en todas las materias: lectura, matemáticas y ciencia.

¿En qué acierta la escuela finlandesa y en qué falla la andaluza? ¿Qué permite que países tan dispares como Corea del Sur, Finlandia o Nueva Zelanda tengan tan buenos sistemas educativos? El informe How the world's best performing schools systems come out on top, elaborado por la división filantrópica de la prestigiosa consultora McKinsey, y que cuenta el visto bueno del responsable del Informe PISA, Andreas Schleicher, ofrece muchas y acertadas claves al respecto.

El informe de McKinsey arranca su análisis despejando algunos mitos. Primero, no es verdad que aumento presupuestario sea sinónimo de mejora. Y segundo, tampoco es cierto que la reducción de la ratio de alumnos por aula tenga un gran impacto en los resultados. En el primer caso, el informe demuestra que pese al creciente esfuerzo inversor, la mayoría de los países no han conseguido mejorar sus resultados "en décadas".

Con respecto a la reducción generalizada de la ratio, el informe asegura que esta política puede llegar a ser contraproducente, ya que obliga contratar más profesores y por tanto a ser menos selectivos en su designación. Para demostrarlo, se recogen dos estudios elaborados en Tennesse y Dallas. El primero evidenció que al bajar la ratio de 23 estudiantes de ocho años por clase a 15 alumnos se avanzó sólo ocho puntos porcentuales en conocimiento. Sin embargo, la distancia porcentual de los alumnos de Dallas que tenían asignados tres buenos profesores, con respecto a los que tenían tres docentes ineficaces, fue de 49 puntos. Es decir, la clave de la mejora está sobre todo en el profesorado.

De hecho, los únicos puntos comunes a los diez sistemas educativos con mejores resultados están precisamente en una política de profesorado articulada en tres pilares: elegir a los mejores para formarlos como profesores (una mala selección tiene consecuencias negativas durante 40 años); conseguir lo mejor de cada uno de ellos y no permitir que los docentes dejen descolgado del resto a ningún alumno.

No se trata de seleccionar a los mejores profesores, si no de elegir a los mejores para formarlos como profesores. Finlandia los selecciona entre el 10 por ciento de los estudiantes de Secundaria con mejores notas. Si a pesar de ello, detecta un rendimiento bajo del maestro lo retira de las aulas. Para hacer atractiva la profesión hace dos cosas: pagar bien, pero no por encima de otras profesiones liberales, y sostener una consideración social muy alta de la figura del docente.

Los profesores tienen así la mejor formación antes de llegar al aula, pero también durante el ejercicio de su profesión. Los docentes más dotados se encargan de formar a sus compañeros durante toda su vida, tarea para la que se les garantiza una suficiente disponibilidad de tiempo.

Por último, el informe asegura que los mejores sistemas son aquellos que exhiben una correlación menor entre nivel educativo de las familias y resultados de los alumnos. Sus profesores son capaces de compensar las desventajas derivadas del origen social de sus alumnos y no permiten que ninguno se descuelgue.

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