Fernando Arroyo. Director del documental 'La gran ola'

"El público está deseando que se le cuente la verdad"

"El público está deseando que se le cuente la verdad" "El público está deseando que se le cuente la verdad"

"El público está deseando que se le cuente la verdad"

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-La gran ola batió incluso a Disney en su estreno.

-En algunos cines superó a películas de grandes productoras. En Huelva es el documental más visto de su historia, y en eventos puntuales en Cádiz hubo gente sentada en las escaleras.

-¿Increíble ese interés por un documental en salas?

-Cada vez es más habitual. Se hacen algunos muy buenos, también en Andalucía, como este año Nacido en Siria, que ha llenado bastantes salas. Poco a poco se toma conciencia de que el documental también es para verlo en gran pantalla.

-¿Interesa ahora más la realidad que la ficción?

-Es que a veces la realidad puede superar con creces la ficción. Si una película contase las cosas que cuentan muchos documentales, la gente no se las creería. Además, rellenan un hueco bastante interesante al que no llega el periodismo porque puede permitirse una profundidad aún mayor.

-La gran ola se ha tomado más como ciencia-ficción.

-Nuestra gran batalla ha sido el alarmismo. Nos criticaban por ser alarmistas sin serlo. Lo que pasa es que tocamos una realidad que da miedo. Es la gran complicación de La gran ola, que le ha restado muchos espectadores. Hay mucha gente que no ha ido a verlo porque les daba miedo la realidad que se podían encontrar.

-¿Impera el miedo?

-Lo que provoca miedo es no saber la verdad. Cuando la conoces, te pones a trabajar en ello y el miedo se transforma. No desaparece pero se le pone cara.

-El miedo colectivo es tabú en la Administración.

-La Administración no es más que el reflejo de la sociedad. A los españoles, y a los mediterráneos, no nos gusta hablar de cosas que son especialmente preocupantes, preferimos mirar hacia otro lado. El responsable público, ya sea local, regional o nacional, pretende salvaguardar a sus niños, a su población, para no preocuparla. Quieren evitar a toda costa que haya mucha gente con miedo.

-La Administración debe velar por la seguridad.

-Efectivamente, pero no está haciéndolo. Habría que analizar incluso si habría negligencia, aunque realmente no porque hay información en internet pero no está accesible. La información se da pero no se da. Y dicen que se hacen simulacros pero éstos no sirven de nada si no incluyen a la ciudadanía. No quieren asustar al ciudadano y no se dan cuenta de que realmente se le asusta cuando se le oculta la realidad.

-En las películas de serie B siempre hay un científico que intenta prevenir un desastre y no le hacen caso.

-En Tiburón, cuando el policía avisa del riesgo, hay un alcalde que le pide que no diga nada para que no se le vayan los turistas. ¿Y al final qué ocurre? Que el tiburón se come a los turistas. Aquí en nuestro caso, el tsunami es el tiburón. La Administración muchas veces trata al ciudadano como a un niño pequeño, pero debe contarlo todo; lo bueno y lo malo.

-¿Qué le llega del público?

-Estoy contento porque no hay ni una sola persona que nos haya criticado por haber hecho el documental. Al revés: todo el mundo nos lo agradece e incluso nos pide crear plataformas, aunque no nos corresponde. El público está deseando que se le cuente la verdad. Hoy en día tiene capacidad para entenderlo todo muy bien.

-Quiere que se vea el documental por su labor social.

-El hecho de llevarlo a las salas es también para darle visibilidad al tema, que es lo importante. La calle ha empezado a hablar del tema.

-¿Espera que con esto se tomen medidas?

-Realmente no espero nada, pero debería ser así. No por decir que mi documental funcionó sino por los ciudadanos. Yo ya he entregado el testigo; que sean otros los que se muevan y se hagan las fotos con los carteles.

-¿Qué ha aprendido de María Belón?

-La generosidad. Ella sigue luchando, se vuelca incluso al 200%, aunque le venga mal a su salud, para que se sepa la verdad, para que la gente no viva en su país lo que a ella le pasó. Lo suyo es generosidad y entrega.

-¿Seguirá bañándose en la playa?

-Estos días estoy en la playa, de hecho.

-¿Y tiene su kit de emergencia listo en casa?

-Lo tengo y sé lo que hay que hacer en caso de tsunami y lo que no hacer. Y se lo digo a mi hijo, a mi mujer, a mis amigos. He vivido toda mi vida en Punta Umbría, ahora veraneo en Rota, a 20 metros del mar, y no tenemos miedo. Pero es que la gente asume las cosas con naturalidad. No hay más que ver que hay un atentado en Egipto o en París y sigue yendo allí de vacaciones. La gente no es tan cobarde.

-¿Cuándo llega el tsunami?

-Espero que nunca, o dentro de muchísimo tiempo, cuando ya estemos totalmente preparados y concienciados, para que el resultado sea el mejor posible.

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