Crítica de Flamenco cine

Anoche fui al Alcázar

tierra de nadie

Cante: Segundo Falcón. Guitarra: Paco Jarana. Voz y laúd: Suhail Serghini. Kanem: Abdesselam Naiti. Lugar: Reales Alcázares. Fecha: Viernes 29 de abril. Aforo: Lleno.

Anoche fui al Alcázar. Entré en el Salón de los Embajadores. Y escuché un concierto íntimo, sin megafonía, en el que colaboraron también las golondrinas, el viento y el agua del estanque. Cuatro músicos, dos de Marruecos, dos de Sevilla. El Suhail Ensemble mostró en tres temas su virtuosismo al laúd y al kanem. Falcón hizo granaínas y alegrías. Se recreó en los estilos de Granada, Lucena y Ronda y también en las cantiñas, de Cádiz y Córdoba, alargando los tercios a su gusto. En la caña estuvo más clásico, ajustado, con un guiño a Morente que en realidad estuvo presente durante todo el recital. Jarana ofreció un acompañamiento imagitativo y muy rítmico, como rítmico es el concepto del cante de Falcón. En la última parte del recital hubo ese recurrente intento de fusión que nunca ha funcionado. El resultado, hasta ahora, siempre me ha parecido muy artificial, forzado.

Se trata de dos tradiciones musicales muy distintas, nacidas en épocas muy distantes y en contextos estéticos muy diferentes. De ahí las dificultades que entraña este "diálogo". Creo que la comunicación es más fructífera cuando cada uno habla su propia lengua, el lenguaje universal de la música. Me gustó más, por tanto, la primera parte del recital en la que los cuatros músicos mostraron que son magníficos representantes de sus artes.

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