La música de Murillo

  • Tres ciclos musicales y otro tipo de actividades escénicas programadas con motivo del Año Murillo harán de 2018 el año de la música antigua en Sevilla

'Éxtasis de San Francisco de Asís', obra de Murillo que se conserva en la Real Academia de San Fernando (Madrid). 'Éxtasis de San Francisco de Asís', obra de Murillo que se conserva en la Real Academia de San Fernando (Madrid).

'Éxtasis de San Francisco de Asís', obra de Murillo que se conserva en la Real Academia de San Fernando (Madrid). / d. s.

En 1617, el mismo año del nacimiento de Murillo, moría en Sevilla Alonso Lobo, compositor que había nacido en Osuna en 1555 y que era maestro de capilla de la catedral desde 1604. Lobo representa la mejor tradición de la polifonía española del Renacimiento, que hereda directamente del que fuera su maestro y superior en la seo hispalense, Francisco Guerrero, pero también significa la transición al mundo barroco, aquel en el que habitaría el pintor sevillano, el universo de la música religiosa policoral, que introduciría en la catedral el sucesor de Lobo, el lisboeta Fray Francisco de Santiago, pero también de las primeras óperas y zarzuelas, de los tonos humanos que se cantaban en todo tipo de comedias o de las músicas de guitarras, que sonaban por doquier en bailes y festejos privados.

Para tratar de recrear el ambiente musical en el que vivió Murillo, la ya de por sí importante programación de música antigua que se desarrolla en Sevilla todos los años se verá incrementada de forma muy significativa en 2018. Además de la trigésima quinta edición del Festival de Música Antigua (Femás), que se celebrará entre el 2 y el 24 de marzo, el ICAS ha previsto un ciclo de ocho conciertos anteriores al festival y otro con 17 citas que llegará al Espacio Turina en el último trimestre del año. Otras actividades escénicas con componente musical, como Gratia plena, un trabajo del dramaturgo Rafael R. Villalobos a partir del concepto del auto sacramental y que se anuncia como ópera contemporánea, completan una oferta muy ambiciosa y que está por ver que el aficionado sevillano sea capaz de integrar en su dieta anual de consumo filarmónico.

El Espacio Turina acogerá en el otoño de 2018 el ciclo 'Música en la Europa de Murillo'

La fiesta empieza en realidad mañana, cuando Jordi Savall, al frente de sus prestigiosos conjuntos (la Capella Reial de Catalunya y Hespèrion XXI), inaugurará el Año Murillo con un concierto en el Teatro de la Maestranza. Un amplio contingente de siete cantantes y 13 instrumentistas pondrá en pie el típico espectáculo que el violista catalán ha popularizado por todo el mundo en torno a las efemérides: siguiendo un guión de la vida de Murillo sonarán obras alusivas a cada episodio en un discurso musical continuo en el que se integran lo mismo piezas vocales que instrumentales, sacras y profanas, todas ellas ejecutadas a partir de la peculiar visión del más popular e internacional intérprete español de música antigua.

Entre el 1 de febrero y el 1 de marzo del año próximo se desarrollará el ciclo Bajo el signo de Murillo, que incluye ocho conciertos de otros tantos conjuntos y solistas sevillanos, a saber: Marizápalos, A5 Vocal Ensemble, Vandalia, Coro de Cámara del Conservatorio Superior, Ensemble Lobo, Rafael Ruibérriz & Cuarteto Goya, Jeu d'Harmonie y el organista Andrés Cea. Aunque las sedes están aún por definir, parece que la idea es repartir los recitales por distintas iglesias y otros espacios de la ciudad. De la gran música de la tradición del siglo XVI, con presencia importante de Francisco Guerrero y Juan Vásquez, a la obra del ya dieciochesco Boccherini (que se vincula a Murillo por los lienzos del pintor que fueron propiedad del infante Luis, a quien el maestro italo-español sirvió la mayor parte de su vida), pasando por Alonso Lobo, Carlos Patiño, quien fuera su alumno y trabajara en la Colegiata del Salvador, igual que Correa de Arauxo, también presente en la programación, o Juan Gutiérrez de Padilla, malagueño que fue maestro de capilla de la Catedral de Puebla en México, el ciclo trata de aproximar la realidad musical del entorno más cercano al pintor.

Un día después del cierre de este ciclo, se inaugurará una nueva edición del Femás, cuya programación no se conoce aún, aparte los seis conciertos que cuentan con la participación del Centro Nacional de Difusión Musical, que sí fueron adelantados. Entre ellos, figura un recital (22 de marzo) de la soprano Marta Almajano y el contratenor Hugo Bolívar con Daniel Zapico y Dani Espasa en el acompañamiento y un programa que trata de contextualizar musicalmente el soñado viaje a Italia que Murillo no hizo nunca. Se esperan, no obstante, algunas otras citas en torno a la efeméride.

En cualquier caso, y teniendo en cuenta que los intérpretes sevillanos están de un modo u otro presentes a lo largo del año en la oferta musical de la ciudad y que el Femás es ya un clásico de la programación, la gran novedad vendrá en el otoño de 2018, cuando el Espacio Turina será escenario del ciclo Música en la Europa de Murillo, que ofrecerá 17 recitales, con una cadencia regular de uno cada tres o cuatro días, desde el 13 de octubre al 7 de diciembre. Participarán en él conjuntos también sevillanos, como la Orquesta Barroca de Sevilla, Armoniosi Concerti, Accademia del Piacere y Vandalia (que repite), pero también algunos otros grupos españoles punteros, como La Ritirata, el Euskal Barrokensemble, Amores Pasados, el grupo del vihuelista argentino Ariel Abramovich tanto tiempo vinculado a Sevilla, o Tiento Nuovo, el conjunto del clavecinista madrileño Ignacio Prego, que es el único que no ha actuado nunca en Sevilla.

La oferta de conjuntos extranjeros incluye a algunos ya bien conocidos del público, como el Vocal Consort Berlin, Les Arts Florissants, Gli Incogniti o L'Arpeggiata, y otros que debutarán en Sevilla: Trondheim Barokk, el Ensemble Phoenix-Munich (que traerá a la ciudad después de bastantes años de ausencia a la histórica Emma Kirkby y, por primera vez, al peculiar bajo y laudista americano Joel Frederiksen) o la Cappella Cracoviensis (que vendrá acompañando al tenor sevillano Juan Sancho). Solistas como el cantante Marco Beasley o el violinista Dmitri Sinkovski, que tocará junto al laudista suizo Luca Pianca, todos ellos ya bien conocidos, completan una amplísima oferta de música antigua de cámara, cuyo contenido exacto aún no se ha difundido. Un concierto de clausura aún sin concretar se celebrará en el Maestranza el 8 de diciembre de 2018.

Habida cuenta la más que notable inversión que este ciclo supone y la extensa programación musical de todos los otoños sevillanos (incluida en 2018 la Bienal de Flamenco), quizás habría sido más conveniente programar menos conciertos y más grandes, invitando a formaciones amplias, capaces de cubrir el repertorio de las grandes obras corales e instrumentales del Barroco, que llegan con cuentagotas a la ciudad. El programa es, de cualquier modo, muy atractivo. Habrá que esperar a la respuesta de un público que, por su número, no da ya para cubrir toda la oferta sevillana. Y después, reflexionar sobre muchos aspectos de nuestra vida cultural.

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