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"No sabía que venía al infierno"

  • Meteorología activa la alerta roja en Sevilla capital, la campiña sevillana y la Sierra Sur

  • La Roda de Andalucía registró este miércoles el tercer valor más alto de Andalucía, 45 grados

Un termómetro marcando 48 grados. Un termómetro marcando 48 grados.

Un termómetro marcando 48 grados. / Juan Carlos Muñoz

Alerta roja. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) eleva este jueves el aviso a riesgo extremo por altas temperaturas, que pueden superar los 44 grados en la campiña sevillana y en la Sierra Sur, especialmente. El calor se acentuará este jueves y será más intenso que ayer.

La estación del aeropuerto de Sevilla registró este miércoles una temperatura máxima de 42,8 grados a las seis y media de la tarde. A pesar del dato tan alto, no se superó la máxima absoluta registrada durante la primera ola de calor, cuando el 16 de junio el mercurio ascendió hasta los 43,3 grados.

Sí se superaron estos valores en otros puntos de la provincia, como en Morón de la Frontera, con 43,5 grados de máxima; Écija, donde los termómetros llegaron hasta los 44,1 grado; o La Roda de Andalucía, donde se registró el tercer valor más alto de la jornada en Andalucía, 45 grados a las 15:50 horas. El ranking lo lideró Granada, con 45,5 grados centígrados. El municipio sevillano de La Puebla de los Infantes también se coló en la lista de los cinco municipios con los registros más altos, con sus 44,6 grados a las 18:20 h.

Un grupo de turistas se cubren del sol en el centro de Sevilla Un grupo de turistas se cubren del sol en el centro de Sevilla

Un grupo de turistas se cubren del sol en el centro de Sevilla / Belén Vargas

"No sabía que venía al infierno", manifestó este miércoles la asturiana Covadonga Sánchez mientras hacia cola para entrar en el Alcázar de Sevilla. "¿Y esto es todo el verano así? ¿Cómo lo soportáis?", añadió. La cola para entrar en el Alcázar ayer discurría en función de la sombra, pegada al muro y a parches.

"El año pasado fui a Egipto y las excursiones las empezábamos muy temprano. A las siete de la mañana ya estábamos viendo templos, y a las doce y media o una como muy tarde, ya estábamos en el barco que nos llevaba por el Nilo. Yo creo que aquí pasará lo mismo algún día", señaló otra turista. "Deberían plantearse adelantar los horarios de apertura de los monumentos para evitar el calor", añadió.

Gorras, sombreros de ala ancha, gafas de sol e incluso paraguas. Todo vale para protegerse del sol. Pero sobre todo agua, mucha agua. "Lo que más vendo son botellas de agua", explicaba un quiosquero del Paseo Colón. Una docena de paquetes con seis botellas de litro y medio cada una acumuladas fuera del quiosco corroboraban su afirmación. "No me caben más dentro, peor te aseguro que entre hoy y mañana las vendo todas", añadió.

A pocos metros, en la acera de la Plaza de Toros de la Maestranza, un matrimonio mayor vendía también botellas pequeñas de agua. Una mesa de playa repleta de botellas, una sombrilla y dos neveras de playa constituían su negocio. "Posiblemente no tengan licencia para vender pero con el calor que hace no me importa, mis hijos necesitan agua fría", comentó un hombre de origen finlandés mientras ponía crema solar a sus dos hijos pequeños y su pareja compraba agua. "Me siento igual que cuando entro en una sauna. Este calor te roba las fuerzas", señaló.

No sólo turistas se protegen del sol, también los trabajadores que viven de ellos. Algunos, como los conductores de triciclos turísticos, optan por ponerse camisetas de mangas largas para protegerse del sol mientras pedalean. Los cocheros también se cobijan en la sombra a pesar de que sólo es mediodía y lo peor llegará por la tarde. "Cuando trabajas en la calle, esta época es la peor", aseguraba un cochero en la plaza Virgen de los Reyes. "Un turista me ha dicho hoy que cuando ponga aire acondicionado en el coche de caballos se monta. Como si yo no tuviera que comer y estuviera aquí por gusto", se quejaba el hombre.

El registro de temperaturas El registro de temperaturas

El registro de temperaturas / FUENTE: Aemet. GRÁFICO: Dpto. de Infografía

El pasado mes de junio, Aemet ya avisó durante el análisis de la primavera de que el verano sería más cálido de lo habitual, y no se ha equivocado. Aún no ha llegado el 15 de julio y el país ya ha sufrido dos olas de calor.

Meteorología considera como ola de calor un episodio de, al menos, tres días consecutivos en los que como mínimo el 10% de las estaciones registran temperaturas máximas por encima del 95% de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del periodo de referencia de los últimos 30 años.

Sevilla padeció importantes olas de calor en los veranos de 1995, 2003 y 2015. Tras los veranos de 2013 y 2014, que fueron más frescos de lo normal, el mes de julio de 2015 resultó el más caluroso de los últimos 56 años. La ola de calor duró prácticamente un mes, del 27 de junio al 22 de julio. Apenas hubo días en los que las máximas bajaran de los 40 grados. No obstante, no se alcanzó la máxima histórica registrada en Sevilla para el mes de julio, 46,6 grados. Esto ocurrió el 23 de julio de 1995.

Sevilla, junto a Jaén y Córdoba, están hoy en alerta roja por altas temperaturas. En la provincia cordobesa, que ya llevan dos días a este nivel, el Ministerio de Sanidad y la Consejería de Salud incluso han activado la alerta roja sanitaria, dada su extrema situación, y se reforzarán los servicios hospitalarios y de atención primaria, ya que Aemet prevé para hoy máximas de hasta 46 grados en la campiña cordobesa.

Las previsiones para este jueves en Sevilla incluye valores de hasta 43 grados y mínimas de 23. Esta situación se mantendrá al menos hasta el martes de la semana que viene, con valores que no bajarán de los 39 grados.

Emergencias 112 Andalucía recomienda el uso de ropa ligera, de colores claros y de tejidos frescos, no olvidar complementos como sombrero o gorra y gafas de sol, hacer uso de la crema solar y evitar la exposición directa al sol, así como la realización de actividades deportivas en las horas centrales. La hidratación es fundamental y ninguna persona o mascota debe quedarse dentro de un vehículo cerrado, ni siquiera por un espacio breve de tiempo. Este episodio de calor puede provocar problemas de salud como calambres, deshidratación, insolación o golpes de calor, sobre todo entre las personas mayores o enfermos crónicos.

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