Delgado-Roig: "Unos pensaron en el Panteón y otros en un casino de Las Vegas"

  • El hijo del arquitecto de la basílica del Gran Poder reflexiona sobre las ideas para reformar el templo

Uno de los planos originales realizados por Balbontín y Delgado-Roig. Uno de los planos originales realizados por Balbontín y Delgado-Roig.

Uno de los planos originales realizados por Balbontín y Delgado-Roig.

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"Muy perplejo". Así asegura sentirse Joaquín Delgado-Roig -hijo del arquitecto Antonio Delgado-Roig, quien junto a Alberto Balbontín fueron los autores del proyecto de la basílica del Gran Poder- con las ideas presentadas por la hermandad para reformar ornamental y ambientalmente el templo. Este reconocido cofrade, ex hermano mayor del Silencio, habla del trabajo proyectado por su padre y su tío, de lo que quedó por hacer y de lo que se añadió mal para disgusto de los autores y afirma sin tapujos que lo único importante, y lo que se pretendió desde el primer momento, fue potenciar sobre todo lo demás la imagen del Señor.

Después de visitar detenidamente la exposición con las propuestas presentadas al concurso de ideas convocado por la hermandad, Delgado-Roig se muestra contundente: "Mientras unos arquitectos se inspiraron en el Panteón de Agripa de Roma, otros lo han hecho en un casino de Las Vegas". Se refiere a uno de dos proyectos elegidos, que recubre el templo con una segunda piel de madera. Delgado-Roig explica que habla sin pretender dogmatizar, "no tengo la capacidad académica para criticar una obra arquitectónica. Hablo con un argumento simplista: me gusta o no me gusta", pero señala que lo presentado se aleja totalmente de la concepción original.

"Basándome en el legado literario íntimo de Antonio Delgado-Roig, se puede pensar lo que a él le hubiera parecido esto. Siempre se trató de resaltar exclusivamente la imagen del Señor. Todo lo demás sobra". Recuerda que no se llegó a dibujar nada porque la hermandad apenas tenía dinero, aunque los arquitectos sí esbozaron cómo debería ser esa ornamentación. "En conversaciones decían que lo único que necesitaba el Señor era una embocadura de mármol. Tenías que entrar en el templo y que te atrajera el Señor". La terminación de la entonces capilla se definió poco, aunque revela que se le llegó a pedir al pintor Juan Miguel Sánchez que realizara un vía crucis: "Iba al fresco. Llegó a realizar un bocetos pero sin figuras humanas, ya que se entendía que el Señor lo era todo. Yo vi algunos de esos bocetos". Como ejemplo de esta colaboración pone la iglesia de Santa Teresa realizada por Balbontín y decorada por Sánchez.

Joaquín Delgado-Roig, que estuvo presente en la medición del solar, recuerda que su padre y su tío eligieron la forma circular al levantar el plano y ver una superficie tan irregular. "No es un capricho".

Lamenta que durante los años se haya ido desvirtuando la construcción original y se detiene en dos aspectos: "Mi padre no estaba conforme, y comparto su opinión, con la incorporación del retablo. Ahí empezó el despropósito". Tampoco fue acertada la moldura de escayola que se hizo para ocultar la iluminación".

De "transformaciones muy radicales" tilda las ideas presentadas y se detiene, por ejemplo, en el estado actual del atrio que alguno de esos proyectos -dice- agrede: "Es uno de los espacios más desaprovechados del templo. Parece que está sucio y oscuro y debería ser la antesala vibrante del Señor". Como cofrade concluye que ninguna de las propuestas presentadas entran dentro de lo que él considera adecuado para revestir el templo: "Para un pabellón en Sevilla Este son muy bonitas".

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