Comercio

Tetuán y la Avenida, dos oasis en la crisis

  • Lista de espera para conseguir un local en ambas vías. En el resto de calles se renegocian ya los alquileres a la baja hasta en un 25%.

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La crisis ha disparado la oferta de locales comerciales en el centro de la ciudad. Un simple paseo por la calle basta para confirmar los datos estadísticos que periódicamente ofrecen las consultoras privadas. El rosario de comercios que han echado el cierre sigue ganando cuentas. Y hay casos en que los locales siguen vacíos hasta dos y tres años después, como ocurre con el de tres plantas de la calle Sierpes que albergó la prestigiosa firma Burberry. Expertos del sector consultados por este periódico han ofrecido datos concretos basados en contratos de alquiler que se han firmado en los últimos meses. La conclusión más tajante es que la calle Tetuán mantiene el liderazgo con diferencia sobre las demás vías urbanas. Tetuán no pierde cotización en ningún momento en comparación con los años previos a la crisis. A esta calle se ha unido con fuerza la Avenida de la Constitución. En ambos casos hay lista de espera de firmas comerciales dispuestas a pagar una media de entre 90 y 80 euros por metro cuadrado en régimen de arrendamiento. Unos precios que no se resienten con la crisis, sino que se consolidan. Las mismas fuentes apuntan a que la demanda es igualmente notable para los casos en los que aparecen locales con opciones de compra en estas calles: "Para comprar y para alquilar hay lista de espera".

Tetuán y la Avenida son dos casos muy diferentes al del resto del mapa del centro. Los hábitos de los ciudadanos y las reformas urbanísticas son claves para garantizar la rentabilidad de la inversión. Está comprobado que la gran mayoría de los peatones que quieren ir de la Plaza Nueva a la Campana eligen la calle Tetuán antes que la de Sierpes. Un reciente estudio de una consultora catalana precisó que por la calle Velázquez -que comunica Tetuán con O'Donnell- transitan más de 300 personas cada 5 minutos en horario de tarde.

Sierpes tiene la tradición y la historia, pero sigue cotizando menos que Tetuán. De hecho, mantiene cinco locales vacíos desde hace más de un semestre, sin visos de que consiga de nuevo una actividad total en todos sus bajos. En Sierpes hay un tiempo de espera de meses y hasta de años para que un local acoja una nueva actividad, mientras que en Tetuán hay demanda de locales antes de que surja la oferta. Muchos negocios de Sierpes cierran por falta de rentabilidad y por soportar unos alquileres demasiado elevados acordados antes de la crisis.

Uno de los últimos contratos de alquiler que se han firmado en la calle Tetuán es el de Kiko, la firma de cosméticos italianos que abrió en el local de Joyería Reyes. El contrato, según pudo saber este periódico por varias fuentes relacionadas con la operación, se aproxima a los 20.000 euros al mes y tiene una duración de 15 años. Aunque el más alto sería el de una zapatería cuya mensualidad está en 24.000 euros. Salvo en Tetuán y la Avenida, la tendencia es que los contratos de alquiler se renegocien a la baja entre un 15% y un 25%, dada la gran cantidad de locales vacíos que hay de todas las características en toda la ciudad. Dos calles que ganan en cotización de forma paulatina son Méndez Núñez y Cuna. En el caso de Cuna, los expertos consultados coinciden en que firmas como la de Vicky Martín Berrocal contribuyen a darle caché a la calle y enfocar el comercio de esta vía urbana hacia la moda. Ya hay varios casos.

Almirante Lobo ha ganado en interés desde que Urbanismo anunció la obra de reurbanización tras la que el peatón ganará terreno, lo que corroboraría la tesis de los profesionales del corretaje de fincas: el peatón y sus opciones de transporte son la clave a la hora de que una calle despierte el interés de las firmas comerciales.

Entre las calles que han registrado un descenso en los precios de los alquileres de hasta un 25% figuran Asunción, República Argentina, Sierpes, Luis Montoto y Menéndez Pelayo. El caso de Asunción, las fuentes apuntan a que si no hubiera sido por la petonalización, el descenso de los alquileres hubiera sido incluso del doble.

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