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Triana ya tiene su Torre de Arena

  • Símbolo. El alcalde de Sevilla preside la nueva denominación del Parque Turruñuelo Marifé de Triana para honrar la memoria de la embajadora de la copla que fue vecina de Alfarería

Ana Guerrero Ortiz, durante 58 años trabajando y viviendo con Marifé de Triana, junto al nuevo nombre del parque. Ana Guerrero Ortiz, durante 58 años trabajando y viviendo con Marifé de Triana, junto al nuevo nombre del parque.

Ana Guerrero Ortiz, durante 58 años trabajando y viviendo con Marifé de Triana, junto al nuevo nombre del parque. / reportaje gráfico: juan carlos muñoz

Dicho y hecho. Descubrieron el paño con el nuevo nombre del Parque Turruñuelo Marifé de Triana, en los dominios musicales de Gualberto, y nada más terminar los discursos aquello se convirtió en un improvisado Hyde Park de trianeras cantando por Marifé. Abrió el fuego Tere Sánchez, que llegó desde el dulce destierro de Montequinto y se comió a besos a Beltrán Pérez, portavoz del PP. El alcalde, Juan Espadas, se emocionó. Estaba en su casa. Su padre trabajó durante 35 años en Muebles Rodri, en la calle San Jacinto, y a su madre la haría "la mujer más feliz del mundo" cuando su hijo la llamara para decirle que le habían puesto a un parque de Triana el nombre de Marifé.

Alfonso de Miguel, presidente de la Asociación Cultural de lacopla Marifé de Triana, celebró el logro, iniciativa del Triana Club de Fútbol que preside Luis Fontanillas, equipo del que Marifé fue madrina y socia, aprobada con la unaminidad de todos los grupos municipales. "Con Marifé todos se han puesto de acuerdo".

Al final del acto oficial, el parque se convirtió en un improvisado Hyde Park de la copla

Al homenaje fueron Ana Guerrero Ortiz, extremeña de Zafra, durante 58 años viviendo al lado de Marifé, y Mercedes Montiel, prima del que fue masajista del Betis. A María Felisa Martínez López (Burguillos, 1936-Benalmádena, 2013), nombre de bautismo de Marifé de Triana, le hubiera gustado morir en Sevilla. La enfermedad de su madre la llevó a buscar un clima más benigno en la Costa del Sol y el ictus de su marido frustró su deseo de regresar a Sevilla, donde Alfonso de Miguel y Paco Reyes Paquiro le llegarona buscar una casa.

Al acto acudieron dos alcaldes: el de Sevilla, Juan Espadas, y el que lo fue de Triana, Paco Arcas, arropado éste por el barrio que llevó como heráldica Marifé. "La más flamenca de todas las de la copla", según el crítico Antonio Ortega. "Yo aprendí a cantar saeta de Marifé y de Antoñita Moreno", decía Pili del Castillo. La copla fue el rock de la posguerra, como bien sabe Pive Amador, uno de los más solicitados por su relevancia televisiva. "Se le saluda, señor Pive", le decía una mujer con una fórmula de Silvio.

Juan Espadas coincidió en el acto con Enrique Corona, su maestro en los Salesianos de la Trinidad, biógrafo de Sor Ángela de la Cruz. El alcalde tendió un puente de sensibilidades entre la universalidad de Marifé, que con veinte años triunfó con Torre de Arena -letra de Lladrés, Gordillo y Sarmiento- y la de la producción La peste de Alberto Rodríguez, "la Sevilla del siglo XVI, cuando fue capital del mundo".

Marifé dejó muy pronto el colegio y se puso a trabajar en edad casi infantil. Nunca lo tuvo fácil. Por eso Alfonso de Miguel destacó la mediación de José Chamizo en su etapa de Defensor del Pueblo para mover papeles y conseguir que el último Consejo de Ministros del Gobierno de Zapatero, 11 del 11 de 2011, aprobara la medalla de Oro al Mérito en el Trabajo para Marifé, que le entregó en Málaga la ministra saliente de Asuntos Exteriores Trinidad Jiménez. Hermosa simbología para quien fue embajadora del cante por el mundo entero.

A Tere Sánchez le siguieron otras trianeras para asombro de María José Santiago. Allí sonaba el maldito parné, el castigo de Dios, ese mundo de rompe y rasga evocado por la mujer que le declaró su amor a Sevilla en la canción Lo que yo más quiero. La alternancia del PP y el PSOE en el Gobierno municipal no afectó al certamen Marifé de Triana de la Velá. Una de las participantes de la última edición, Carmen Nuño, cantó una rumba, Señora Vecina, políticamente incorrecta: "su niño de usted me mira al pasar... lo que le hace falta es una mujer que lave, que guise y sepa coser".

Marifé de Triana pasó sus últimos años en la avenida Marifé de Triana de Torremolinos. Sólo hizo dos películas, pero sus canciones son el hilo musical de varias generaciones. No fue al colegio, pero se lo leyó todo. Enamorada de su tierra, no sacralizó las raíces para volar y admirar la música de Frank Sinatra, Elton John, Stevie Wonder, Michael Jackson.

Este barrio donde los diminutivos remiten a gigantes -Marujita Díaz, Paquita Rico, Naranjito de Triana- se volcó con su vecina de la calle Alfarería. Estuvo la delegada de Triana, Carmen Castreño, y trianeros de bien como el saetero Paco Cruz, José Manuel López Moiño, Manuel Ortiz, de Radio Triana, Paco Soler, valenciano de Cullera con 35 Velás en su currículum de presentador, el edil del PP Rafael Belmonte...

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