La ley contra la violencia de género no ha frenado la cifra de muertes

  • La efectividad de la norma, aprobada a finales de 2004, es todavía escasa, según un informe publicado recientemente · El número de denuncias sí ha aumentado considerablemente en los últimos años

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La violencia doméstica, una lacra social que muchos colectivos tratan de frenar y que, a pesar de los esfuerzos y leyes, aún no se ha conseguido reducir la cifra de muertes. Esa es una de las conclusiones de un artículo sobre la distribución temporal de las denuncias y muertes por violencia de género en España en el período 1998-2006 y publicado en el último número de la Revista Española de Salud Pública.

El objetivo del estudio ha sido realizar una aproximación al efecto de la ley en las muertes y denuncias por esta causa, explica Carmen Vives-Cases, profesora de Salud Pública de la Universidad de Alicante y primera firmante del informe.

Una de las principales conclusiones de la investigación es que a pesar de la importancia de las intervenciones desarrolladas en torno a este problema, la evidencia empírica existente sobre la efectividad de las leyes y políticas en torno a la violencia doméstica es todavía escasa. Aunque el estudio sólo abarca dos años posteriores a la Ley, que es un período corto, para hacer evoluciones de la eficacia de la misma.

"En el estudio observamos que la posibilidad de denunciar en España ha crecido en paralelo al desarrollo de medidas que se han dado desde 1998. En el caso de las muertes, sin embargo, parece que no se han producido cambios significativos, ni a lo largo de los 9 años estudiados ni tampoco después de grandes hitos políticos sobre este tema como los planes del año 1998 y 2008, ni siquiera la Ley Integral de la Violencia de Género que se aprobó a finales de 2004", relata Vives-Cases.

La violencia de género es la más común en la vida de las mujeres, mucho más que las agresiones o violaciones perpetradas por extraños. Se ha estimado que entre el 13% y 61% de las mujeres ha sufrido algún tipo de maltrato físico por parte de su pareja en algún momento de su vida, según el estudio.

Los expertos han constatado un aumento en el número de denuncias a partir de 2002. En concreto, se pasó de 24.163 denuncias en 2001 a 43.313 en 2002. La tasa de denuncias por violencia doméstica es cada vez mayor, dándose las cifras más altas en los últimos dos años. Sin embargo, las tasa de muertes ajustada del periodo comprendido entre 1998 y 2004 fue de 2,99 muertes cada millón de mujeres de 15 años o más y la del segundo período, 2005-2006, fue de 2,97 muertes. No se observaron diferencias estadísticamente significativas en el riesgo de morir a causa de la violencia de género ni entre los años ni entre los períodos de estudio, a pesar de existir medidas políticas para tratar de paliar el problema.

"Las denuncias son sólo una parte del verdadero problema. La solución a este problema requiere de diferentes tipos de cambios e innovaciones, algunos con efecto más a corto plazo que otros. Además, que existan respuestas al problema es mejor que no haya nada, porque todavía no parece que hayamos dado con las respuestas más eficaces para prevenir esta lacra", declara Vives.

La violencia de género es un problema que afecta al estatus social de las mujeres y que tiene un serio impacto económico y social para la sociedad, explica Vives. Para ello, "se debería explorar con mayor detenimiento lo que está haciendo fuera de España porque la violencia de género es un problema global. La solución a este problema no está sólo en hacer políticas de violencia de género, sino en trabajar por la equidad y el progreso de género", cuenta la experta.

Recientemente han publicado un estudio en la revista Annals of Epidemiology en el que los expertos explican que en aquellos países que mayor gasto público hacían y mayor porcentaje de mujeres parlamentarias tenían, menor riesgo presentaban de mortalidad por violencia de género. En este sentido, "las respuestas a la violencia doméstica también están en los presupuestos del Estado, en las políticas sociales y en las políticas de igualdad", concluye Vives-Cases.

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