Manuel Díaz 'El Cordobés'

"En ocasiones he sentido que el programa me quedaba grande"

  • El conductor de 'Padres lejanos' resalta que su trabajo como 'coach' en Cuatro le ha servido para aprender psicología y para estar alerta a las llamadas que puedan plantearle sus hijos.

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Lleva muchos años jugándose la vida delante de los toros, pero no duda en manifestar que ésta ha sido una experiencia igual de gratificante y emocionante. Manuel Díaz El Cordobés afronta uno de sus retos más difíciles en Cuatro, donde conduce Padres lejanos, un programa en el que actúa como coach de un grupo de chicos que mantienen una relación para muchos difícil, para la mayoría, imposible, con sus progenitores. Su misión no es otra que la de posibilitar el acercamiento entre ambos, una opción que a él nunca le dieron y que valora como un preciado tesoro.

-¿Por qué cree que Mediaset pensó en usted para conducir un programa como éste?

-Cuando me lo propusieron me dijeron que podía ser un ejemplo para ellos. Es cierto que mi vida no ha sido fácil y que, por mis circunstancias, he tenido todas las papeletas para ser como ellos, pero he preferido buscarle a la vida el lado positivo. No obstante, me veo muchas veces reflejado en estos chicos. Para mí, ponerme al frente de un programa como Padres lejanos ha sido una apuesta dura porque no tenía ningún tipo de experiencia en este ámbito, aunque reconozco que ido creciendo a medida que han ido pasando los días. Me siento feliz por el trabajo que he realizado y espero que eso se transmita en la pantalla.

-¿Cuáles han sido sus armas a la hora de afrontar la mediación?

-Sobre todo, ser como soy. He intentado abrir los ojos a los chavales, aunque a veces, cuando he visto a un padre renegando de un hijo, he sentido que me clavaban una puñalada en el alma. Los chicos me han respetado porque, en muchos casos, me veían como a un hermano mayor. Les daba consejos para que se dieran cuenta de que, aunque es cómodo es estar enfadado con tu padre o con tu madre, es igual de fácil cambiar de actitud. El programa me ha servido para aprender psicología.

-Su experiencia en el programa ha sido fuerte, tanto que en algún momeno pensó incluso en abandonar. Ahora que ha pasado todo ¿Repetiría?

-Es cierto que ha sido una experiencia muy fuerte, aunque nunca pensé en abandonar porque sabía que tenía a mucha gente detrás de mí. Pero es cierto que una vez me fui hacia mi mujer y le dije que todo aquello me estaba quedando muy grande. Estaba asustado y no sabía por dónde tenía que tirar, aunque siempre encontré el respaldo de los profesionales. Con ellos solía ser bastante pesado y constantemente les decía que no quería ir de estrella sino que me estuvieran dando caña para que mi respuesta hacia los chicos sirviera de algo. Además, date cuenta que cuando se rodó el programa (en noviembre y diciembre del año pasado) yo acababa de operarme de una cadera y tenía totalmente prohibido montar a caballo, algo que, por supuesto, me pasé por alto. Llegué reventado, pero la experiencia valió la pena. Por supuesto que repetiría, ¡y con los ojos cerrados!

-Asegura que este reality le ha cambiado la vida. ¿Qué es lo que más valora ahora en una relación entre padre-hijo?

-El programa me ha servido para mucho, pero sobre todo, para abrir los ojos y estar atento a las señales que me manden mis hijos diciéndome que me necesitan. Si consigues ser amigo de tus hijos, has triunfado en la vida.

-¿Le hubiese gustado tener la oportunidad de participar en un programa así para reconciliarse con su padre?

-¡Uf! Se habrían producido momentos muy bonitos porque a los dos nos gustan las mismas cosas, pero también hubieran surgido muchas preguntas (más que reproches) porque, por mucho que yo quiera, no he tenido una infancia normal y también tengo mis carencias. Por eso ahora disfruto tanto con esos momentos en los que veo cómo están creciendo mis hijos.

-Pues dicen que Telecinco quiere provocar un acercamiento entre Manuel Benítez y Manuel Díaz en un programa especial

-Estaría bien. Ojalá sea Telecinco la que lo consiga y que, con público delante, se puedan quitar muchos tabús. Por mi parte, habría un plato de abrazos y otro de besos. Sería alucinante, pero no sólo para mí, también para mi madre, porque ella ha luchado mucho por su verdad. Así se cerraría un capítulo importante en su vida.

-También se ha dicho que la cadena prepara una miniserie con su vida. ¿No se le hará raro ser el protagonista de una serie?

-La verdad es que mi vida ha sido de película, pero no sé si daría para tanto. Es cierto que he mantenido una reunión con unos señores que me hablaron de la posibilidad de hacer una tv movie sobre mi vida, pero no sé nada en concreto, ni siquiera si saldrá adelante. Sí me gustaría que, si se grabara una miniserie sobre mi vida se volvieran a poner en contacto conmigo porque podría aportar muchos datos y vivencias reales. Es más, si me dieran un papelito en la serie, hasta lo aceptaría, que yo después de ir a la Patagonia soy capaz de cualquier cosa y, además, hay que pagar muchos colegios, chiquilla... (risas).

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