Juanma Moreno esperará a Feijóo para apretar el botón verde

La pugna de las próximas elecciones, que ya tocan, será en la derecha

Juanma Moreno se hace un selfie junto a Eva González y Marta Bosquet.
Juanma Moreno se hace un selfie junto a Eva González y Marta Bosquet. / José Ángel García

Alejandro Sanz nació en Madrid y creció allí, pero acaba de ser nombrado, y con razón, Hijo Predilecto de Andalucía; no adoptivo, sino predilecto, porque lo es conforme a su biografía, pero también a derecho. El Gobierno de Juanma Moreno redactó en esta legislatura el reglamento de la concesión de medallas del 28-F, y se amplió sobre el papel lo que en la calle es normal. El presidente de la Junta no es barcelonés, aunque haya nacido allí, ni malagueño de adopción. Es malagueño. Ésa es nuestra diferencia como comunidad, que es tan integradora como su propia historia. Juanma Moreno tendrá que competir ahora con una andaluza en construcción, Macarena Olona, la candidata de Vox, alicantina cunera por Granada que busca casa para afincarse en el sur.

Juanma Moreno no convocará las elecciones hasta ver cómo transcurre el congreso extraordinario del PP en Sevilla

El PP y la amenaza de Vox. Ése ha sido el objeto de la conversaciones políticas en la celebración de este 28-F. La nueva derecha se apartó de los actos del Día de Andalucía, porque no es autonomista, aunque sus parlamentarios participen de la Cámara autonómica y cobren un salario de ella. El portavoz de Vox, Manuel Gavira, sí asistió al acto que se celebró en el Parlamento un poco antes del acto del Maestranza, y allí ya nos dejó una pista de un cambio que terminará llegando. Gavira subrayó que Vox no cree en el Estado autonómico, aunque pudo haber nacido con "buenas intenciones" en 1978. Gran transformación. Son como los republicanos que terminaron por aceptar la monarquía parlamentaria y democrática como régimen.

La batalla electoral de Andalucía se va a jugar en la derecha. Juanma Moreno se ha expandido, como los gases, por todo el centro, del naranja al bermellón; su moderación no es una impostura, y el elenco de las medallas entregadas en el teatro sevillano ya da cuenta de cómo un partido que proviene de la derecha aspira a ser el de una gran mayoría social. Eso sí, 21 medallas son demasiadas, Andalucía no se acaba el año que viene, aunque lo que tal despliegue indica que hemos entrado en un año electoral. Sólo queda que Moreno apriete el botón de la convocatoria, que ya no es rojo, sino verde, porque toca, porque no es excepcional, sino normal.

El PP mira a Vox con temor, y con razón. El partido de Abascal llegó a tener en Andalucía un apoyo en las últimas generales que fue del 20%, y creo que su suelo actual se sitúa en el 12%. Esos ocho puntos de diferencia son las que marcan la opción de que sólo sea un aliado parlamentario, como ahora, o que entre en el Gobierno. A Marta Bosquet, presidenta del Parlamento y dirigente de Ciudadanos, se le ha notado que va de retirada, su discurso sonó a adiós.

Vox es más fuerte que el PP entre la gente joven, más dada a los extremos, los populares se nos han hecho viejos y a una parte de los varones de menos de 35 años les seduce esa nueva derecha, que es populista, pero sobre todo, nacionalista. El nacionalismo español es tan fiero como todos los demás, pero estaba durmiendo en la caverna. Lo ha azuzado Cataluña, pero no es patrimonio de Vox, el PP también sabe manejarlo. La campaña electoral será intensa.

Juanma Moreno no se planteará disolver el Parlamento hasta que ver cómo transcurre el congreso extraordinario que el PP va a celebrar en Sevilla los primeros días de abril. Alberto Núñez Feijóo debe anunciar, de modo oficial, su candidatura esta misma semana, y es posible que el sábado ya tenga una cita en Andalucía, aliada para su elección/proclamación. Porque de eso se trata, de que el presidente de la Xunta sea el único candidato de unas elecciones primarias, a excepción de los paracaidistas de última hora.

Los nombres en el PP iban y venían con cartas Madrid, se palpa el poder andaluz en Génova

Moreno, Elías Bendodo y Loles López han puesto al PP a trabajar en ese apoyo andaluz a Feijóo. Y esta vez sin fisuras, casi todos los presidentes provinciales del PP andaluz han estado con Pablo Casado, a pesar de que Moreno quería menos pronunciamientos. Moreno es un tipo con suerte, gobernó la Junta por sorpresa y la crisis de Díaz Ayuso y el presidente nacional le ha dejado ver qué partido tiene en la comunidad. Ahora aspirará a ser un barón real, más allá de la nominación.

Los nombres en el PP iban y venía con cartas a Madrid, como en la sevillana, y eso es lo que se palpa este festivo andaluz. Carmen Crespo o Marifrán Carazo pueden ir a Madrid, Loles López ser consejera de la Junta y otra mujer, quizás la sevillana Sol Cruz Guzmán, ser nombrada coordinadora o, a su tiempo, secretaria general del partido en Andalucía. Es festivo en el mundo de los sorayos, todos quieren rescatar ala ex ministra Fátima Báñez, a quien Casado, en uno de sus tremendos errores, sustituyó en las listas de Huelva por Juan José Cortés.

El socialista Juan Espadas no es un corredor de velocidad, es de grandes distancias. Y pisa seguro. Ha estado en los actos del Parlamento y del Maestranza, hasta las peores encuestas le otorgan el suelo de Susana Díaz.

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