Operación a ritmo de jazz
El Carlos Haya de Málaga se convierte en el primer hospital de Europa que extirpa un tumor a un paciente mientras interpreta piezas musicales
Un equipo médico del Hospital Carlos Haya de Málaga ha realizado la que se considera primera intervención quirúrgica en Europa en la que el paciente estaba despierto y consciente mientras tocaba música durante varios momentos a lo largo de las 12 horas que se prolongó la operación. Carlos Aguilera, músico profesional de 27 años, compareció ayer junto al grupo de expertos que lo intervino el pasado 15 de octubre. En su presencia y ante la atenta mirada de sus padres, devolvió el milagro de la melodía a su saxofón.
La intervención quirúrgica para extirpar un tumor cerebral, que se había detectado un mes antes, se realizó en estas circunstancias con el objetivo de mantener intactas las facultades musicales de Carlos Aguilera. "Es profesional y su vida dependía de ello", indicó el neurocirujano Guillermo Ibáñez. La decisión de que durante la operación tocara el saxo se adoptó para que mantuviera activa la parte del cerebro vinculada con el lenguaje musical. De esa forma, se pudo abordar la resección del tumor sin generar daños colaterales, como demostró el paciente durante la interpretación musical que hizo en el hospital con las piezas Misty, una suite de Bach, adaptada al saxofón por él, y You and I.
La operación consistió en un mapeo de la parte motora y sensitiva de la zona derecha del cerebro para identificar las áreas del lenguaje, responsables de la capacidad tanto para hablar como para entender, las vinculadas al lenguaje musical y el córtex auditivo primario, región responsable de la comprensión auditiva.
Durante casi todo el proceso, el paciente se vio impulsado a realizar diferentes tareas para mantener activas las zonas relacionadas con unas y otras facultades. Por ejemplo, los médicos le plantearon que contara, interpretara lámina, o leyera una partitura, tarea en la que el equipo tuvo la fortuna de contar con la neurofisióloga Victoria Fernández, que también toca el saxo. Posteriormente, interpretó fragmentos con su propio instrumento, coincidiendo con el momento en que los cirujanos procedían a intervenir junto al córtex auditivo primario, en la zona más próxima al tumor. También fue preciso que Aguilera volviera a tocar en la última etapa de la operación cuando los cirujanos se aproximaban a la zona situada en la parte posterior del lóbulo frontal desde la que se rigen los movimientos finos.
Carlos Aguilera confesaba ayer la impresión que le causó el visionado de las fotografías y el vídeo de su operación, porque, contra todo pronóstico, para él aquellas 12 horas en el quirófano fueron "como estar tumbado en la playa". "No podía ni imaginar" lo que estaba sucediendo. No obstante, ayer subrayó ante sus médicos, sus padres, el consejero de Salud, Aquilino Alonso, y los medios de comunicación congregados en el hospital malagueño que "si hay un lugar para estar enfermo y estar tranquilo es aquí". "Hace dos meses estaba en una camilla y ahora la vida me espera".
El equipo médico que participó en esta intervención se conforma por neurocirujanos, bajo la dirección de Guillermo Ibáñez, neuropsicólogos, neurofisiólogos, y anestesiólogos, bajo la supervisión de Esperanza Cruz.
El Carlos Haya realiza más de 1.300 intervenciones de neurocirugía al año, la mayoría relacionadas con tumores (60%) y desde 2002 ha llevado a cabo 12 operaciones de estas características con pacientes despiertos, a los que no se les aplicó anestesia general y a los que se les pidió que mantuvieran actividad intelectual durante el periodo que permanecieron en el quirófano. No obstante, fue la primera vez en la que el enfermo, además, tocó un instrumento musical. El jefe de los neurocirujanos del equipo reconocía ayer que esta innovación se abordó sólo porque Aguilera es músico profesional y se llegó a la conclusión de que era importante garantizar que mantendría intactas sus facultades. El saxofonista formó parte de en la Navidad pasada de la banda musical que actuó en el centro de Málaga. Sólo un año después y después de superar la operación, ya está listo para volver a acariciar el viento.
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