Andalucía

El PP encara sus congresos provinciales bajo el bálsamo de San Telmo

  • Juanma Moreno no quería celebrar los cónclaves hasta que no se celebrase el regional, pero Casado quiere dejar atados los territorios

Juanma Moreno, junto a Feijóo, en el congreso del PP andaluz de 2017. Juanma Moreno, junto a Feijóo, en el congreso del PP andaluz de 2017.

Juanma Moreno, junto a Feijóo, en el congreso del PP andaluz de 2017. / Albiñana

El poder es un bálsamo para la vida interna de los partidos. Ésa es la contra razón por la que el PP va a celebrar los congresos provinciales antes que el nacional, para que la dirección de Pablo Casado tenga al partido mejor atado ahora que vienen turbulencias. Su confesión de que no quiso dar una rueda de prensa el 1 de octubre de 2017 en una discrepancia, ahora revelada, contra la actuación del Gobierno de Rajoy suena a manotazo de ahogado, a ver si alguien lo salva. Atención a lo que hoy pueda suceder en Cataluña. Si Vox adelanta al PP e, incluso, a Ciudadanos, tal como indican los últimos sondeos publicados en Andorra, el viejo partido de la derecha sufriría un terremoto de mayor escala que los últimos de Granada. Casado es un líder en construcción.

El PP andaluz no quería celebrar estos congresos, Moreno prefería construir desde el congreso regional hacia abajo, para que su poder se fuera filtrando hacia las agrupaciones locales. Pero como la sombra de San Telmo es relajante, el partido va a celebrar sus congresos provinciales entre marzo y abril con relativa calma. Pero hay movimientos.

El partido de Juanma Moreno tiene una estructura extraña. Elías Bendodo ejerce casi de secretario general, como actúa de casi vicepresidente del Gobierno de la Junta, aunque éste lo sea Juan Marín, quien no termina de hacer valer a Ciudadanos en la coalición. Ésa y no otra es la preocupación de la dirección nacional de los naranjas, que Ciudadanos no brilla en el Gobierno, que mientras el PP sube en los sondeos, los naranjas bajan. A sus consejeros nadie les explicó con detalle que, además, de ser buenos y honestos gestores, debían ejercer de políticos, hacer partido. El problema no es Marín, es el conjunto. Madrid no lo va a cambiar por Rocío Ruiz, ha mirado a otros posibles en el grupo parlamentario, pero como diría un veterano político de la derecha granadina, éstos "no pitan", lucen poco.

Elías Bendodo se vuelve a presentar para ser presidente del PP de Málaga, con la esperanza de que quien es la secretaria general, Loles López, pueda optar al liderazgo del PP en Huelva y dejar el segundo puesto preparado para el congreso regional. Bendodo ha labrado una buena relación con el número dos de Génova, Teodoro García Egea, pero en política no hay amigos, sino confluencia temporal de intereses. 

En Huelva no le van bien las cosas al PP, y su presidente, Manuel Andrés González, puede ser sustituido. Lolees López es una opción, pero es difícil que Bendodo, el señor en la sombra, sea consejero de Presidencia y, a la vez, número dos del partido. Génova no aceptaría esa baronía que tampoco convendría, por simple equilibrio de poderes, a Juanma Moreno. Junts por Málaga no puede copar el número uno y el número dos de todo en el mundo popular andaluz.

Las provincias que ya han fechado los congresos son Málaga, Córdoba y Granada. En Córdoba vuelve a repetir Adolfo Molina, pero en Granada se siguen moviendo las fallas. El actual presidente, que es el alcalde de Alhendín, Francisco Rodríguez, podría ser sustituido por el de Lanjarón, Eric Escobedo, pero dependerá de cómo cierren el puzle entre Génova y San Telmo. No están enfrentados, pero no son lo mismo. Granada está pidiendo un referente del partido, y a la consejera de Fomento, Marifrán Carazo, se le está poniendo cara de candidata a la alcaldía. Ya se verá, las municipales se celebrarán después de las autonómicas andaluzas, hay tiempo, aunque puede que haya movimientos muy pronto. 

Ana Mestre está consolidada como presidenta del PP de Cádiz, aunque al alcalde de El Puerto le gustaría que el mantel gaditano se moviese un poco más. Pero no será, quien es la delegada del Gobierno andaluz en esta provincia parece que ha encontrado su hueco después de saltar de Cádiz a Jerez, de Jerez a Sanlúcar, como las Mirris, y de este último ayuntamiento a la Junta por fin. El Almería ocurre algo similar con José Aureliano García, una persona de consenso, presidente de la Diputación. El ADN del PP andaluz es almeriense. 

El PP de Sevilla es como el PSOE de Cádiz, una pequeña hezergovina donde hay tres familias y más pellizcos que en la diplomacia vaticana. Virginia Pérez, la actual presidenta, es cuestionada por San Telmo y hasta por Génova, pero la dirección de Pablo Casado no va a removerla si los andaluces no abren la boca. Que sean ellos. La pelea de Sevilla es otra, es la de la próxima candidatura a la Alcaldía hispalense, donde hay dos novios y una novia: Beltrán Pérez, que fue el último candidato; José Luis Sanz, alcalde de Tomares, y la consejera de Cultura, Patricia del Pozo. Sanz es un damnificado de la brecha que abrió la designación de Juan Ignacio Zoido como sucesor de Javier Arenas, se fue al Aljarafe después de poder haber sido el presidente del PP andaluz.

Elías Bendodo, que manda y ejerce en el partido, y en todas las provincias, se fue a verlo a Tomares, a rehabilitarlo, es el más sólido de los tres, otra cosa es que sea el mejor cartel. El poder es un bálsamo, da gusto ver cómo las piezas se integran como si estuviesen sujetas en una misma red y caídas hacia un único centro.

  

 

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