El SAS estudia retrasar a los 70 años la edad de jubilación de los médicos
Los responsables sanitarios buscan fórmulas para el encaje legal de la medida, que formaría parte de la estrategia de la Junta para combatir el déficit de profesionales en determinados ámbitos
El SAS necesita gente para trabajar. Pero no a cualquier precio. Los médicos y, en general, el personal sanitario, saben que la Administración es, en Andalucía, su principal empleador y perciben el sistema sanitario público, en principio, como el entorno natural donde trabajar. Pero no a cualquier precio. Por motivos culturales, demográficos y socioeconómicos, hay problemas para cubrir determinados puestos en el mapa asistencial andaluz; y, si no se interviene, la Consejería de Salud entiende que esos problemas irán a más en las próximas décadas. Entre las estrategias para tapar los agujeros -especialmente aquellos destinos considerados de paso, a los que pocos quieren ir y que tienen problemas de cobertura en vacaciones, bajas preceptivas y fiestas de guardar-, la Junta piensa que sería una buena idea prolongar selectivamente la edad de la jubilación hasta los 70 años.
El problema es que la elasticidad de las leyes es, como se sabe, indefinida, pero no infinita. Y en la Junta, especialmente en el SAS, tienen experiencia de sobra en el terreno de las impugnaciones de decisiones administrativas que, vía sentencia judicial, luego hay que deshacer, dejando el patio hecho unos zorros. De momento, a tenor de la comparecencia de prensa de ayer, ni la propia consejera, María Jesús Montero; ni el secretario de Calidad y Modenización, José Luis Rocha; ni el flamante director de Recursos Humanos del SAS, Antonio Valverde, van a cejar -así se expresó Montero- en el empeño de encontrar "encaje legal" para esta idea.
Montero presentó ayer las previsiones de su departamento sobre necesidades de profesionales sanitarios de ahora a 2039. De la cascada de datos ofrecida, su destilado final fue que "Andalucía necesita incrementar las plazas de Medicina en un 20% para evitar un déficit futuro". No sería éste el caso de la Enfermería, cuyo ritmo formativo parece ir más acompasado a lo que estima necesario la Administración. Sí que estima la Junta que habrá que incrementar las plazas MIR.
Junto a un esfuerzo por controlar mejor la información (registro de profesionales, cribaje de estudios de demografía sanitaria) sobre la que se van a basar las decisiones, hacer ver a las universidades que el SAS vería bien un incremento de plazas y defender a capa y espada la troncalidad de determinadas especialidades médicas en el foro estatal donde se negocia esta materia, la Consejería de Salud intenta que su propia oferta como agente empleador sea atractiva. Es más, deberá llegar hasta el límite de sus posibilidades de seducción porque apelar al sentido de pertenencia a una organización (en este caso, el SAS y las empresas públicas sanitarias) ya no funciona a la hora de fidelizar a un buen profesional. Ése es fondo de esa propuesta de ampliación de la edad de jubilación en determinados destinos laborales o de la búsqueda de un artefacto jurídico que permita, sin reventar las costuras de los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad, primar en los baremos administrativos el tiempo trabajado en un determinado entorno de especial penosidad o aislamiento geográfico.
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