El increíble finde menguante | crítica El bucle 'millennial'

Sobre la clásica premisa del cine de terror que presenta a un grupo de jóvenes en pleno fin de semana en la casa del bosque, el debut de Jon Mikel Caballero adopta también para su particular mash-up posmoderno la deriva fantástica del bucle temporal que se repite una y otra vez a la manera de la mítica Atrapado en el tiempo.

Añádanle a la fórmula híbrida un actualizado aspecto visual y gráfico de estética indie, una banda sonora electrónica, unas localizaciones naturales sugerentes y un juego formal que estrecha el ratio de pantalla desde el formato panorámico a las proporciones de un teléfono móvil, trasunto de la cuenta atrás en el tiempo que se estructura el relato, y tendrán una película ciertamente vistosa y singular en nuestro cine a pesar de sus obvias referencias.

Menos seductor resulta ya el contenido y su desarrollo, que no termina de captar mi interés cuando se trata es de asumir una cierta redención personal (protagonizada por el personaje de Iria del Río) como horizonte de aprovechamiento del bucle temporal, una redención que pasa por recobrar el rumbo perdido, afirmar la amistad, recuperar el amor en crisis y curar las heridas del tiempo a través del regreso a los juegos de la infancia y la relación con los padres ausentes.

El increíble finde menguante seduce así más en el envoltorio que en el interior, mostrándose como un ejercicio de debut que parece haber calculado más su apariencia y su juego narrativo, formal y temporal que cuidado a sus personajes, sus motivaciones (el empleo, la precariedad o el desconcierto quedan aquí muy atenuados como verdaderos temas generacionales) o las prestaciones del elenco.