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Cómics

El infierno está entre nosotros

  • El carismático John Constantine regresa a las viñetas con nuevo equipo creativo que respeta al cien por cien la esencia del personaje

Detalle de la portada del volumen.

Detalle de la portada del volumen.

Después de unas pequeñas vacaciones vuelvo a estas páginas para recomendaros, siempre bajo mi criterio, obras de cómic que destacan en el panorama editorial patrio. Y aunque el verano, concretamente el mes de agosto, es tiempo de indolencia y las editoriales relajan la constante salida de novedades, como buen explorador de las estanterías de las librerías que soy, seguiré hablándoos de las más interesantes.

Y ésta es uno de ellas. Personalmente, echaba mucho de menos que alguien cogiera a este inglés mal hablado, fumador empedernido, bebedor y lo devolviera a su entorno natural, respetando el trabajo de los anteriores creadores que habían pasado por su longeva colección.

Él es John Constantine, Hellblazer. Y tan sólo con volver a ver esta cabecera en la portada de un cómic sentí que en su interior iba a encontrarme con él una vez más, como si de un viejo amigo se tratara.

Y es que durante un largo periodo tras el cierre de su colección en el sello Vertigo, los mandamases de la editorial DC lo integraron en este universo, compartiendo docenas de aventuras como si de un superhéroe más fuera. Eso sí, siempre en el lado más oscuro, obviamente.

A mí personalmente este hecho no me agradó, ya que este personaje creado por Alan Moore es, ante todo, un cínico solitario obligado a cargar con la culpa y espectral presencia de todos aquellos a los que ha traicionado, poniendo sus vidas en la cuerda floja y que siguen ahí, día tras día, recordándoselo, susurrándole por encima del hombro para que en ningún momento los olvide.

Y el salto de ese universo a su amado/odiado Londres no podía estar realizado con más habilidad, ya que al principio encontramos a Constantine en medio de una terrible batalla contra las fuerzas oscuras que están lideradas por la futura y malvada versión de un chaval al que todos los que amábamos el sello Vertigo recordamos. Se trata de Tim Hunter.

Desafortunadamente, tras una nueva traición, John terminará moribundo, a punto de irse a ese otro mundo que tan bien conoce. Y es entonces cuando una versión anciana de él aparece en escena, un tipo que parece saber mucho, ofreciéndole un trato a cambio de… su alma.

Los que ya conocéis a John Constantine sabéis de sobra que no le tiene apego a casi nada, por lo que al verse al borde del abismo acepta, despertando en ese Londres que tantas veces se ha pateado y donde se va encontrar con alguna desagradable y dolorosa sorpresa.

Y justo aquí recuperamos al personaje de siempre, el que protagonizó inquietantes historias firmadas por lo mejorcito de la profesión de guionista: Jamie Delano, Garth Ennis, Warren Ellis, Brian Azzarello… entre otros muchos.

Pues bien, en esta ocasión es otro inglés, Simon Spurrier, el encargado de sumergirnos en esta urbe que esconde tanta oscuridad. Y viene acompañado por un talentoso grupo de dibujantes, cada uno con un estilo personal, y que cuentan con la particularidad de alejarse totalmente del trazo superheroico: Aaron Campbell, Marcio Takara, Tom Fowler, Craig Taifeller y Matías Vergara, con el que guionista creó uno de los mejores cómics de los últimos tiempos, la espectacular Coda.

Pero antes de seguir adelante con su vida, John tiene que asegurarse de que las intenciones del joven Tim Hunter son las mejores, por lo que le va a someter a una dura prueba, engañándole y presentándole a un demonio que va a tener un papel muy especial en las futuras peripecias del protagonista, el Vestibulano, que mediante la magia del muchacho acabará convertido en una App en el móvil de Constantine…

Con el título de Una tierra verde y plácida, John se verá metido, como casi siempre, de manera involuntaria, en la investigación de unas brutales muertes que están sucediendo en un parque, Peckman Rye.

El negocio de tráfico de drogas de una banda local se está viendo muy perjudicado por esta situación, ya que los jóvenes camellos son masacrados en el lugar por lo que parecen ser seres angelicales…

A medida que la historia se vaya desarrollando iremos conociendo a una serie de nuevos personajes secundarios que van a acompañar, la mayoría, a John en sus peripecias. Algunos para ayudarle, como Nat, la dura segurata del pub El Orejas largas; y otros para intentar que revierta cierta maldición que ha convertido su rostro en un palpitante páramo pustulante.

Y así veremos enfrentarse al protagonista al misterio que oculta este parque y, sobre todo, un vagabundo que parece tener mucho que ver con lo que allí sucede; más tarde conocerá al que ha sido su sustituto durante este tiempo fuera de onda, el peculiar Tommy Willowtree, que pese a su buen carácter e intenciones, va a sacar a Constantine de sus casillas, hasta que averigüe quién está detrás de los repetidos ataques de seres que parecen salidos del mismísimo infierno.

Y como remate a este magnífico volumen, el joven Noah Ikumelo, que visita a su madre en el hospital, se dará cuenta de la oscura presencia de una extraña mujer que recorre los pasillos del lugar con una bolsa llena de uvas…

Mientras tanto, el anciano Constantine reaparece, con un plan en mente que tan sólo él conoce…

Todo esto y mucho más podréis encontrar en este volumen publicado por ECC en el que recuperamos a este personaje con el que tan buenos momentos hemos disfrutado, sumergiéndonos en ese otro mundo, el que no puede verse a simple vista.

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