Fútbol Femenino | Betis Féminas Ángela Sosa, la felicidad al calor del hogar

  • La internacional dejó el Atlético, con el que tenía aún dos años de contrato, para fichar por el Betis Féminas, el equipo de sus "amores" en el que se siente como en casa y, cumplir un "sueño" de defender su escudo

Ángela Sosa, posa en el estadio Benito Villamarín. Ángela Sosa, posa en el estadio Benito Villamarín.

Ángela Sosa, posa en el estadio Benito Villamarín. / Betis Féminas

Todavía hay sitio para el romanticismo en el fútbol. El amor por unos colores triunfaron al límite del cierre del mercado, después de unos días frenéticos que llevaron a Ángela Sosa a "cumplir el sueño de vestir la camiseta del Betis". La niña que se ponía esa camiseta de pequeña para ir al estadio a animar vuelve a hacerlo para defender su escudo. Un cambio que le pedía el cuerpo después de siete años fuera y ahora disfruta de esta "nueva ilusión" con su familia, al calor del hogar, y en una nueva casa a la que ya considera su nuevo club.

Y es que en la cabeza de la internacional española "siempre estuvo jugar en el Betis". Ahora, aterrizada ya y tras la vorágine de las primeras horas, lo empieza a asimilar después de una operación abierta y cerrada de manera fulgurante. "Fue todo muy rápido. En cuatro días salió la opción, se negoció y se acordó. Han sido unos días muy intensos. Ya me siento más tranquila y ahora soy consciente de que estoy en el Betis". Y está feliz, segura del cambio: "Ha salido decisión mía. Tenía dos años más de contrato con el Atlético y contaban conmigo, pero tenía razones de peso para volver a Sevilla. Creo que todo cambio es para mejorar y crecer. Y ahora me pongo la camiseta del club que siempre he querido. Es una doble felicidad por mí por sentir la felicidad de mi familia", explica.

Dejará probablemente de pelear por títulos y de jugar en Europa, pero cumplir su sueño bien lo vale. "Es el escudo que siempre ha visto en mi casa y ahora me voy a poner la camiseta para defenderlo", asegura la futbolista hispalense, la niña que empezó a jugar por las calles y patios de Las Candelarias haciendo una portería de cualquier cosa. "Empecé muy, muy pequeña. Mi padre jugaba al fútbol y mi hermano (nueve años mayor) también. Nací entre balones y mi madre hacía faldas con las calzonas", señala Sosa, de 27 años, para quien los comienzos no fueron fáciles: "Es cierto que no viví la parte mala que pasaron las pioneras del fútbol femenino en España, pero sí pasé momentos difíciles. Sobre todo por mi familia, porque mi padres tuvieron que escuchar muchas barbaridades".

Ángela Sosa. Ángela Sosa.

Ángela Sosa. / Betis Féminas

Sosa empezó en el An-Andalis hasta que "por ley ya no podía competir con chicos". El siguiente destino fue el Híspalis. Y de ahí al Sevilla Femenino, ya que ambos clubes tenían un acuerdo. Cuando el Sevilla bajó su apuesta por el fútbol femenino tras ser subcampeón de liga, llegó la oportunidad a las chicas del Híspalis. "Fue una oportunidad para seguir desarrollándome y jugar en Primera con 14 años. En el fútbol hay que ser profesional y lo he hecho desde que debuté con el Sevilla. Jamás me escondí, todo el mundo sabía que era bética, pero lo dejaba todo en el campo como cualquiera. Nada tiene que ver los sentimientos con el equipo mis amores con jugar en el Sevilla y defender su camiseta cuando me dio una oportunidad que entonces el Betis no podía ofrecer", indica.

No fue la única. Y ahora varias sevillanas compiten en la élite. Su ex compañera en el Atlético Lola Gallardo, Priscila Borja, Melanie Serrano... "Es una buena señal de que el fútbol sevillano saque buenas jugadoras y que las más pequeñas tengan referentes". No tuvo grandes referentes futbolísticos Sosa más allá de su hermano, un espejo en el que mirarse, "y como bética a Joaquín", pero ahora trabaja para, por qué no, serlo ella de alguna de las niñas que están empezando. Por ellas lucha también fuera del campo en la guerra de las futbolistas por la firma de un convenio colectivo justo: "No nos comparamos con los hombres. Miramos por nosotras y por el futuro de quienes vienen por detrás, por unos derechos que creemos justos. Esperemos que no tengamos que ir a más porque la huelga no nos beneficia, así que espero que la palabra que nos dieron sea suficiente y no se haya olvidado" afirma la nueva jugadora bética.

Ahora como jugadora verdiblanca tira de cholismo y habla de ir partido a partido esta temporada en un vestuario que la ha recibido "como una más". "A muchas compañeras ya las conocía. Hay un ambiente muy bueno y es como si ya hubiera estado allí desde hace tiempo. Todo ha sido muy fácil y la idea siempre es mirar hacia arriba, que es lo ilusionante. Iremos jornada a jornada", destaca Sosa, que vuelve a casa tras siete años (uno en Huelva y seis en Madrid). "He echado mucho de menos a mi familia desde que marché. Son el pilar de mi vida. Las Navidades se me hacían cortas. Han sido muchos años viviendo sola e independiente y me imagino que acabaré marchándome, pero de momento estoy muy a gusto. Ellos y yo nos lo merecíamos, así que toca disfrutar en casa", destaca Sosa, que llegó a Sevilla cargada de ilusiones "y con una furgoneta hasta arriba". "Han sido seis años en Madrid. Una vida. Al abrir la puerta de la furgoneta se cayeron muchas cosas. Iba hasta arriba", detalla, al tiempo que recuerda lo "duro" que fueron los meses en Madrid con la pandemia en lo más alto: "Me cogió en Madrid, sola, y aunque tenga 27 años sigo siendo la niña pequeña de mis padres. Sufrí más por ellos, pero ya estoy aquí y toca disfrutar juntos de este momento". 

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