Monchi vuelve la vista hacia su añorado De Jong

El medio centro del Hamburgo, que estuvo hace dos años en Sevilla, relevo ideal de Poulsen

De Jong elude a Ambrosini, en el suelo.
De Jong elude a Ambrosini, en el suelo.
Javier Mérida / Sevilla

13 de julio 2008 - 05:02

Monchi no piensa en M'Bia, un reciente objeto de deseo. El cotizadísimo director deportivo del Sevilla echó su mente años atrás cuando hace unos días intuyó que Poulsen iba a decir adiós. Con Romaric y Fazio, entre otros, el mediocampo del Sevilla necesita ante todo dinamismo, un medio de cierre que haga coberturas a los laterales y que se incruste entre los centrales si es preciso. Y, para ello, ninguno mejor que el holandés Nigel de Jong, hoy en las filas del Hamburgo.

Se trata de un viejo anhelo de Monchi. No en vano, en enero de 2006 estuvo medio firmado por el Sevilla. Incluso pasó tres días en la ciudad, vio al Sevilla en el Carranza frente al Cádiz en la Copa del Rey y dialogó con Juande Ramos y con el propio técnico de San Fernando en la habitación de aquél en un hotel jerezano ese mismo día.

Ítem más: el Sevilla planeó un viaje a el 26 de enero a Amsterdam para negociar el fichaje de De Jong, quien destacaba desde hace años en el Ajax y que quedaba libre en junio. Pero se cruzó el Hamburgo y el futbolista, huérfano de padre y sin hermanos, prefirió el destino alemán, apenas a dos horas de Amsterdam. La causa: su madre, enferma de riñón y que necesitaba diálisis casi a diario.

Tras dos años en Alemania y tras quedarse fuera del Mundial 2006, en la Eurocopa reciente se consagró como uno de los mejores medios de cierre del planeta. Además, tiene un plus que Monchi valora una enormidad: en el Ajax había debutado con 17 años como lateral derecho debido a una lesión del tunecino Trabelsi y ahí jugó un puñado de partidos hasta su reconversión a centrocampista.

Hoy está revalorizadísimo, cerca de los 12 millones de euros. Pero el Sevilla cobrará casi 10 de la Juventus por Poulsen y De Jong tiene sólo 23 años. El principal problema es que saliese antes Van der Vaart, ya que el Hamburgo se enrocaría y, a buen seguro, no dejaría salir a su compatriota. Aun así, Monchi baraja más opciones.

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