Txikon se juega la vida en el Everest
La consulta del especialista
Adversidades. El alpinista vasco deberá hacer frente a numerosos problemas a 8.000 metros, siendo el frío el principal enemigo, ya que puede provocar hipotermia y congelación.
EL escalador vasco busca su lugar en la historia del alpinismo, ser la primera persona en ascender en invierno y sin oxígeno la cima más alta del mundo, el Everest. Ya su nombre está escrito con letras de oro entre los ochomilistas al haber podido hacer cumbre en el Nanga Parbat en invierno, en diciembre de 2015. Ya sólo queda el K2 por conquistar cuando hace más frío.
Las previsiones meteorológicas señalan buen tiempo para todo el fin de semana. Continuarán lunes y martes con vientos especialmente fuertes en altura, que se calmarán la noche de este segundo día, manteniéndose una ventana de clima favorable los próximos miércoles 15 y jueves 16 de febrero. Serán estos días cuando Txikon y los sherpas que le acompañan den el asalto definitivo. Se sabe que el escalador ha ascendido al Campo 2, trabajo que le llevó más de 12 horas junto a sus sherpas. Todos portean por igual, y el peso que acarrea cada escalador ronda los 25 kilos, lo que junto a las bajas temperaturas, sin oxígeno artificial, hacen que la experiencia sea solo apta para superhombres. Su compañero Carlos Rubio, con el que inició el proyecto, se encuentra hospitalizado al sufrir un edema pulmonar como consecuencia de sus problemas derivados de la altitud. Txikon y sus cuatro sherpas parten hacia la gloria o el fracaso.
Escalar un 8.000
El alpinismo es un deporte de riesgo, de eso no hay duda. No hay más que echar un vistazo al número de muertes que han ocurrido entre los valientes que han intentado emular a Edmund Hillary, el neozelandés que coronó en primer lugar el pico más alto del mundo. Cuando en el año 1924, un periodista le preguntó a Mallory, el primero que intentó coronar los 8.848 metros del Everest, por qué quería escalar esa montaña, éste respondió con una sonrisa "porque está ahí". Sólo en el pico más alto del mundo, alrededor de 300 personas han perdido la vida entre las aristas, placas de hielo o rocas; de ellas, 67 españoles. Sin embargo, no es el Everest el que más muertes se cobra. De las 14 montañas más altas de la Tierra que superan los 8.000 metros, es el Annapurna el que tiene el dudoso honor de ser la montaña que acapara casi el 40% de las muertes entre los escaladores; al parecer, la dificultad técnica de la subida y el gran número de avalanchas son las causas principales. Igual que en las carreras de fondo hay que firmar una especie de consentimiento para poder correr, eximiendo de responsabilidad a la organización, los alpinistas deben firmar un documento en el que dejan reflejado qué quieren que se haga con su cuerpo en el caso de que hubiera una desgracia irreversible. La mayoría quedan en la misma montaña y otros, son repatriados.
He tenido la suerte de poder contar con Alex Txikon para que escribiera el prólogo de mi libro UNA MULETA EN EL EVEREST. Cuando hablé con él, me llamó la atención su sencillez, su humildad y sus ganas de colaborar. Le pregunté que, a pesar de haber hecho cumbre en varios ochomiles, el Everest no figuraba entre ellos. Su respuesta fue que para escalar una montaña, ésta debe llamarle la atención. Se mostraba disgustado en cierto modo por ver en qué se ha convertido el alpinismo extremo, en pura competición, rivalidades y egos. Txikon siempre huye de eso, pero como buen alpinista, busca nuevos retos que le motiven a jugarse la vida haciendo lo que más le gusta, la montaña.
Afrontar el ascenso final
Txikon deberá hacer frente a numerosos problemas a esa altitud. Quizás el principal enemigo, el frío. A esa altitud, y con vientos de más de 140 km/h, la temperatura en el Campo 4 y en la cima puede rondar los -40º C. Txikon es una persona que soporta como nadie el frío. En todas sus ascensiones solo ha sufrido la amputación del pulpejo de un dedo, como si te cortas con un cuchillo, me decía, casi no se nota.
En el tiempo frío, el cuerpo puede perder calor más rápido de lo que tarda en producirlo. Esto puede dar lugar a una temperatura corporal anormalmente baja, llamada hipotermia. La hipotermia puede hacer que la persona se sienta somnolienta, confundida y torpe. Como la hipotermia sucede gradualmente y nubla la razón, es posible que la persona no se dé cuenta de que necesita ayuda. Cualquier persona que pase mucho tiempo en el frío puede sufrir hipotermia. La hipotermia también se puede producir por estar frío y mojado o por estar sumergido en agua muy fría demasiado tiempo. Sus síntomas son: Confusión y somnolencia; habla confusa; respiración superficial; alteraciones del comportamiento; temblor extremo o ausencia completa de temblor; rigidez de los brazos y las piernas; y falta de control de los movimientos del cuerpo. La hipotermia es muy peligrosa. Una temperatura corporal por debajo de los 35º C puede causar la muerte si no se trata de inmediato.
La congelación es el daño de la piel o los tejidos causado por el frío extremo. Los dedos de manos y pies, las manos, los pies, la nariz y las mejillas son las partes del cuerpo más vulnerables a la congelación. Los niños corren más riesgo de sufrir congelación que los adultos, porque pierden calor por la piel más rápidamente y porque es menos probable que decidan abandonar sus diversiones invernales para entrar a la casa a calentarse. La congelación se produce cuando los vasos sanguíneos de la piel se estrechan o contraen. Como por el vaso sanguíneo contraído circula menos sangre, se forman cristales de hielo en el líquido que se encuentra dentro y alrededor de las células de la piel. De esta manera, el flujo de sangre se interrumpe tanto de entrada o arterial que lleva el oxígeno a la extremidad, como el de salida o retorno, el venoso que recoge la sangre pobre en oxígeno.
Hay dos tipos de congelación: la superficial y la profunda. En la congelación superficial, la parte afectada de la piel se pone gris o amarillenta, pero la piel permanece blanda. Después de que la piel se descongela, se torna roja y se pela. En la congelación profunda, la piel tiene apariencia de cera y se siente dura al tacto. Cuando se descongela, se torna azulada o morada y pueden producirse ampollas. Un hándicap que tiene la expedición de Txikon es no usar oxígeno suplementario. Éste es de gran ayuda a gran altura porque reduce la sensación de frío corporal y alivia la tos y el cansancio, haciendo que se puedan dormir mejor.
Mucha suerte Alex, somos muchos los que estamos contigo, en la distancia, pero a tu lado.
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