Desde mi córner

En el adiós a una fábrica de goles

  • La muerte de 'Torpedo' Müller nos hace recordar a un futbolista único en la suerte suprema, el gol

Gerhard Müller llevaba sin vivir en sí mismo mucho tiempo, pero en la hora de su fallecimiento bien merece reconocerlo como una de las mayores fábricas de hacer goles que dio el fútbol. Y es un dolor pararse a pensar cómo una ardilla del área, listo como él solo, vivaqueó en sus últimos años sin saber ni siquiera quién era. Con lo que representó para el fútbol, el dolor de sus últimos seis años en blanco bajo la crueldad del Alzheimer.

Y hay que retrotraerse a lo que Gerd Müller significó para el fútbol hasta ser calificado como un torpedo que hacía estragos en las cercanías del portero rival. Bávaro de nacimiento, acumuló títulos y títulos desde que en 1966 le diese al Bayern la Copa de Alemania hasta que en 1974 lograse un doblete mediante la Bundesliga y su gol a Holanda que le dio a la Mannschaft su segundo Mundial. Todo en aquel Bayern Munich que lideraba Franz Beckenbauer con Breitner de lugarteniente.

Torpedo y Bombardero de la Nación fueron los apelativos que lució a lo largo de una trayectoria de supremacía alemana en el mundo del fútbol. Con Maier, Schwarzenbeck, Vogts, el Kaiser Beckenbauer, Breitner, Overath, Uli Hoennes, Netzer y la compaña, Müller suplió a Uwe Seeler en el devocionario alemán y su catarata de goles fue el salvoconducto por el que circuló en la elite universal. Pero ¿fue merecedor Gerd Müller de galardones como el Balón de Oro?

Era el gol y punto, fuera del área iba como cuesta arriba y como ejemplo más cercano tenemos el de Hugo Sánchez. Cuando el mexicano irrumpió en el fútbol español, su similitud con el alemán era incontestable. Se ha llegado a cuantificar el número de goles a un toque que marcó Hugo y por ahí podemos encontrar al Torpedo Müller como lo más parecido. Descanse en paz una fábrica de goles como pocas hubo y qué pena el tramo postrero de su laureada existencia.

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