Los nuestros | Ángeles del Valle Una manera de sentirse más fuertes

  • Ángeles del Valle está conformando en el Club de Piragüismo Triana un equipo de 'dragon boat' integrado por supervivientes de cáncer de mama

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. / M.G.

Aunque ya no puede remar, Ángeles del Valle (Sevilla, 1968) ha encontrado un estímulo en el dragon boat, una variedad de piragüismo surgida en China 2000 años atrás y que hace unos pocos abrió una ventana a las supervivientes de cáncer de mama. Una dolencia cervical le impide practicarlo a ella, que también batió en su momento a la enfermedad, pero su objetivo no ha mutado: conformar un equipo BCS para competir en el campeonato europeo que se disputa en el próximo mes de julio.

Si bien conoció el dragon boat hace apenas un año, Ángeles detalla con minuciosidad cómo se extendió la modalidad entre estas féminas. “En 1996, en Vancouver (Canadá) se organizó el primer festival internacional celebrado fuera de China. Entre los 130 equipos que participaron, había uno conformado por mujeres que se llamaba A breast in a boat y que dio origen a todo el movimiento BCS”. Éstas no son sino las siglas de breast cancer survivor (superviviente de cáncer de mama).

La expansión del barco de dragón en los últimos años en países europeos ha sido veloz. Ángeles apunta que ya hay clubes en el Cantábrico, en Murcia, en Alicante o en Málaga. Además, las dimensiones y el equilibrio de la embarcación facilitan la participación veterana. En Sevilla, el pionero fue el Club Piragüismo Triana, que, pese a contar ya con tripulaciones mixtas, ahora intenta poner en pie un equipo BCS. En contra de lo que se pensaba hace algunas décadas, el remar es beneficioso para las personas que han pasado por este trance.

“A las mujeres que nos han operado de cáncer de mama, que nos hacen vaciamiento axilar y nos quitan los ganglios de un brazo. Y tradicionalmente se ha creído que lo oportuno era no hacer esfuerzos con ese brazo”, explica Ángeles. “Pero a raíz de ese barco que compitió en Vancouver, formado por un médico deportivo, se demostró que el movimiento repetitivo y constante que se produce al remar en un barco de dragón es bueno porque favorece el drenaje linfático”, subraya.

“No sólo es bueno desde el punto de vista físico”, continúa. “Desde el punto de vista psicológico, que diez mujeres que han sufrido un cáncer de mama remen juntas, tienen unos grandes beneficios en el ánimo”.

Ángeles descubrió lo que era el dragon boat a través de su hermana, Rocío del Valle, que es vigente campeona de España de la modalidad y una de las integrantes del equipo de la Universidad Pablo de Olavide que el año pasado fue invitado a competir en China y retornó con varias medallas. “Allí es donde Rocío vio que existía la categoría BCS y que mujeres que han tenido la misma enfermedad que yo podían practicar deporte. Cuando ella volvió, yo justo estaba terminando mi tratamiento y tenía la pesadumbre de ‘no me puedo mover, quiero hacer ejercicio’, y me animó a ir con ella al Triana y probar el dragon boat”.

En cualquier caso, reconoce que “no todas las mujeres que han tenido cáncer de mama pueden remar”. A ella, por ejemplo, la han dictaminado incapacidad por culpa de una dolencia cervical. Y es por eso por lo que en el club cuentan con el asesoramiento de una profesional.

“¿En qué fase de la enfermedad o en qué momento clínico se puede remar? Por suerte, nosotros contamos con la inestimable colaboración de la doctora Ana Casas, de la asociación Actitud frente al cáncer. Ella se ofreció y podemos consultarla ante cualquier duda”, dice Ángeles, que habla con una convicción total e insiste en que el vínculo que el dragon boat genera entre supervivientes de cáncer de mama “es muy fuerte”.

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