Una bacteria mortal procedente de América pone al límite a los olivares italianos
Los agricultores del sur de Italia se enfrentan al drama de tener que ver morir aproximadamente a un millón de olivos y temen los efectos que podrá tener la prohibición de la venta de esa y otras plantas en Europa. Desde que hace un año y medio apareciera la bacteria Xylella fastidiosa en Lecce, el primer brote dentro de la Unión Europea, los problemas no han hecho más que multiplicarse.
Falta ante todo una terapia efectiva que erradique ese microorganismo, originario de América, que provoca que las hojas del olivo mueran de sed y el árbol se deseque rápidamente hasta perecer.
Donato Boscia, responsable del Centro Nacional de Investigación de Bari, comenta que por el momento se están centrando en estrategias de prevención, evitando el movimiento de plantas susceptibles a la bacteria, y de contención. "La erradicación es una utopía", afirma el especialista.
Desde el inicio de la crisis, el Gobierno regional bloqueó el comercio de las especies infectadas de la zona en riesgo, pero el miedo al contagio ha calado en las instituciones comunitarias, que quieren extender la prohibición. Francia ya se ha adelantado este mes impidiendo la entrada de un centenar de especies de Apulia.
La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en inglés) sostiene que la bacteria puede afectar varios cultivos en Europa como los cítricos, la vid y los frutales de hueso. Además, detalla que la cepa presente en el sur de Italia es idéntica a una variante hallada en Costa Rica.
Italia es, después de España, el mayor cultivador de olivos en la UE con unas 1.700.000 hectáreas, el 80% de las cuales está en el sur, sobre todo en Apulia. Según la patronal agrícola Coldiretti, el 10% de los olivos de Apulia olivos, en torno a un millón, ha sido afectado por la bacteria.
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