El Fiscal

La otra ventana de las Urgencias

El Señor de la Salud y Buen Viaje.

El Señor de la Salud y Buen Viaje. / M. G. (Sevilla)

Cada cuaresma tiene sus ritos particulares. Los hábitos que se repiten sin una razón aparente. Pero, claro, siempre hay una razón de fondo. Distinto es que no la veamos. O no sepamos verla. Cada cuaresma hay que pasar de manera especial por su ventana para ver la ternura de su rostro, la mansedumbre de su mirada, la elegante fortaleza de su ser, la serena majestuosidad de su gesto, el silencio, la humildad, la generosa resignación. Es como los médicos de Urgencias, pero con clámide. Recibe las veinticuatro horas. Le dejan oraciones, miradas curiosas, expresiones de sorpresa, peticiones, llantos, súplicas, confesiones y hasta quejas. Una noche le pusieron un lirio morado en la reja. Las  urgencias de Sevilla también se atienden en esa ventana del Cristo que llora como nosotros. Porque es uno de los nuestros. En el abatimiento, su fortaleza. En su sufrimiento, la lección. En las lágrimas, su condición humana. Salud y Buen Viaje. Siempre hay razones para buscar la ventana de su esperanza. No le sobra una lágrima, es un Dios de nuestro tiempo.