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Rafael Pérez Gómez | Matemático “La Alhambra es un laboratorio”

Rafael Pérez Gómez. Rafael Pérez Gómez.

Rafael Pérez Gómez. / Toni L. Juárez / Photographerssport

Rafael Pérez Gómez (Guadix, 1949) es profesor del departamento de Matemática Aplicada en la Universidad de Granada. Recientemente presentó el libro Alhambra. Belleza abstracta, una publicación que reúne los resultados de las investigaciones que durante casi cuatro décadas ha realizado el autor en el monumento nazarí. Pérez Gómez ha cedido los derechos de autor en favor del Patronato “ya que con este libro sólo pretendo rendir cuentas a la sociedad de las horas dedicadas a investigar sobre la Alhambra”, para lo que ha contado con la colaboración del Patronato.

–¿Cómo ve un matemático la Alhambra?

–Con un grandísimo interés matemático.

–¿Cómo comenzó?

–Estaba muy motivado por la investigación de una cristalógrafa alemana, Edith Müller, que nos dejó copia de su tesis en el departamento de Geometría, Álgebra y Topología de la Universidad de Granada. Se había interesado en unos grupos de transformaciones geométricas que estudiábamos los matemáticos. A medida que he conocido la Alhambra, el campo de análisis ha aumentado, siempre de la mano de las matemáticas.

–¿Por qué la Alhambra es matemáticamente singular?

–Parte de un conocimiento geométrico único. La decoración, que matemáticamente es mosaico periódico plano, tiene representados todos y cada uno de los 17 modelos de los grupos cristalográficos planos. Es el único en el mundo con esta singularidad.

–Justamente 17...

–Lo sabemos a raíz de disponer de los rayos X y de tener constancia de la estructura cristalina de la materia. En la época nazarí lo hicieron por pura intuición.Ensayo y error hasta agotar todas las posibilidades.

–Suena a ciencia ficción...

–Es pura realidad. Publiqué en una revista, donde estaba abierta una discusión a nivel mundial de matemáticos, sobre si estaban representados los 17 grupos en la Alhambra. Grümbraum, catedrático de la Universidad de Nueva York, publica en Computer and Mathematics with Applications un artículo que dice que “yo he visitado la Alhambra y les puedo asegurar que hay 13 de los 17 grupos”.

–¡Anda!

–Un año y medio después publiqué otro artículo que titulé Los cuatro mosaicos regulares perdidos en la Alhambra. Cerré la discusión y decir “no, están los 17, no falta ninguno”.

–La Alhambra como base de polémica científica...

–La Alhambra es un laboratorio de experimentación y de investigación. Admite una mirada multidisciplinar. Si un matemático pasea por allí, hay aspectos que le llaman la atención. Y si es un botánico, serán otros. Y un arquitecto, otros.

–¿En qué se fija usted?

–Lo que salta más a la vista es la machacona simetría. En un nivel de análisis más profundo se pueden observar otros conceptos, como es el uso del concepto de unidad en la multiplicidad. Entramos en una representación simbólica. Es una forma de expresar las creencias de un pueblo. Según el Islam, está prohibido representar con forma humana a dios. ¿Cómo hacer presente ese concepto de unidad en todas partes? En la simetría. En todos los elementos de la Alhambra hay un elemento de unidad, que por simetría se multiplica y se extiende bidireccionalmente. Otro aspecto es cómo se crea una estética agradable al ojo humano. Es sabido desde Vitrubio que para esto el todo tiene que estar en armonía con cada una de las partes. Esto da pie a distintas formas constructivas. Para que sea así hay que elegir un buen sistema generador de esa estética. Se basa en dos lógicas. La pitagórica, con una serie de rectángulos que tienen la proporción raíz de dos. Esa serie tiene como propiedad que si se divide por la mitad hay un rectángulo de mitad de superficie pero la misma forma. Al igual que los formatos Din A. Un A5 tiene la mitad de superficie que un A4. Cuando se quiere reproducir una estética similar a la que tienen los seres humanos hay que recurrir a la estética áurea, al número de oro, que lo llevamos en nuestro cuerpo. Esa proporción humana, que está en la flor de un jazmín, la reproduce la arquitectura y uno dice “me gusta”. Es una proporción que nos resulta familiar. Así se hace el Patio de los Leones.

–Le dirán que con esta vertiente matemática no disfruta de forma espontánea de la Alhambra...

–Desde el conocimiento se disfruta muchísimo más.

–Escribe Alhambra. Belleza abstracta. Abstracta ¿por qué?

–Hay una composición subyacente de toda esa belleza que se hace a base de símbolos. Y esos símbolos son abstractos. Cuando observo la cúpula de mocárabes de Abencerrajes y veo que hay ocho estrellas de cinco puntas. ¿Por qué? La poesía epigráfica de la Sala de Dos Hermanas habla de Orión, que mira a las cinco pléyades. Que son siete, no cinco. Con Stellarium simulé el cielo en Granada un día probablemente en el que Muhammad V y sus arquitectos pensaban el diseño del Palacio de los Leones. Se ve Orión con Tauro y las pléyades. Y un astro especial, Venus. Es un lucero con ocho fases, como la Luna, matutino y vespertino. Es un astro que nos caracteriza. Los romanos llamaban a esta parte del mundo el país donde se alza Venus. Representan en esa sala el cielo en Granada, con las fases de Venus y las alineaciones que hacen la Tierra, Venus y el Sol. ¿No le parece increíble?

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