"Podríamos estar perfectamente viviendo en otro planeta en 50 años"

Pedro Duque. Astronauta

Las conclusiones del primer astronauta español en salir al espacio invitan a reflexionar sobre la oportunidad de ahondar en la carrera espacial.

Verónica Gayá

11 de abril 2015 - 09:25

-Supongo que dos viajes al espacio implican muchos aprendizajes, no tan sólo técnicos sino vitales. ¿Cuál es su mayor aprendizaje?

-Haber tenido contacto con diversas culturas y haber tenido la oportunidad de aprender siempre de los que más saben. Un astronauta tiene ese privilegio, procuran enseñarte lo que tienes que saber, pero suele venir el que lo inventó a hacerlo. Estás en contacto con la gente más inteligente de muchos países.

-¿Cuánto miedo se pasa?

-Se pasa el mínimo miedo posible. Una gran parte del tiempo que dedicas a prepararte se hace para repetir muchas veces las cosas que van a suceder y, sobre todo, a repetirlas en un entorno de fallos. Cuando uno obtiene la seguridad de que es capaz de resolverlos, todo eso hace que el miedo se reduzca al mínimo posible, que se convierta en respeto.

-Pero, ¿se puede uno preparar para todo?

-El proceso en sí es tan dinámico que pequeños detalles diferentes pueden llamarte mucho la atención. Por ejemplo, estamos preparados para la ingravidez, pero, claro, en Tierra sólo se puede hacer en un avión, en periodos muy cortos. El tiempo más largo en ingravidez llama mucho la atención, es algo muy nuevo.

-¿Tiene compañeros que le hayan dicho: "Yo no pienso volver jamás"?

-Yo no conozco a nadie, pero sí conozco un piloto muy experimentado de aerolíneas militares que dijo que esto no le parecía para tanto, que prefería volverse a los aviones. Pero es bastante poco común. La gente suele querer volver.

-¿Se siente uno más pequeño por la inmensidad o más grande por el orgullo de haberlo conseguido?

-Ves con tus ojos cosas que ya sabías, que la Tierra tiene un tamaño reducido, se le puede dar la vuelta en una hora y media, ves dónde está, en medio de toda la negrura del espacio, y aunque lo sabías te das cuenta de cosas como que los países son algo realmente artificial, hechos por los humanos. Te das cuenta que de manera natural no tendría que haber esas diferencias entre zonas cercanas. Desde arriba también se nota la fragilidad del planeta, la fragilidad de la atmósfera. No te sientes grande, estar allí es sólo un gran privilegio al que has llegado muy parcialmente por méritos. Has tenido mucha suerte, muchas ayudas, mucha gente que ha estado detrás.

-Hablemos de la Estación Espacial Internacional, ¿No está siendo lo rentable que se esperaba?

-Siempre ha habido gente que ha pensado que la Estación Espacial sería también útil para ciertos experimentos realizados por empresas privadas y no sólo por los organismos públicos. Ha habido algunos casos, pero no están generalizados, en la industria bioquímica o de medicina que tienen experimentos en ingravidez y algunos otros casos en los que ha tenido mucho que ver el efecto mediático.

-¿Qué es lo más grande que la humanidad sacará de la Estación Espacial?

-Hay una cosa que ya hemos conseguido: éste es el único proyecto en el que se ha conseguido la colaboración entre los dos rivales de la Guerra Fría. Quizás podemos pensar que si hemos sido capaces de colaborar en la Estación Espacial, podemos también hacerlo en otros ámbitos.

¿Cómo va la carrera espacial?

-La Asociación de Astronautas tiene un comité que procura hacer lobby en Naciones Unidas para que se ponga mucho más énfasis en la protección del planeta por causas de posibles caídas de asteroides, de colisiones con objetos. Aún no hemos llegado al punto de poner una enorme cantidad de presupuesto para salvar la Tierra, en que las tecnologías estén listas para que, en el caso de detectar un asteroide, se pueda evitar el choque. Hay que poner dos o tres telescopios en órbita que hagan un censo. Sabemos que hay miles de piedras que están ahí, pero no sabemos dónde están, ni dónde van. No hay catástrofe natural peor que un asteroide que golpee la Tierra y sin embargo es la única que se puede evitar.

-¿En qué posición está España con respecto a Europa? ¿Somos el hermano pequeño?

-Somos de los mayores del grupo de los pequeños. Hay un grupo de países, como en todo lo demás, cuya economía es la que decide todo porque es la que mayores aportaciones hace. Alemania, Francia, Italia e Inglaterra, y España estaría justo después. Hace un par de años hubo un bajón muy grande en los presupuestos dedicados a esto, el Gobierno parece que ha rectificado y ahora volvemos a ese quinto o sexto puesto. Pero la industria española es muy competitiva y gana muchos contratos, son muy buenos.

-¿Y Europa con respecto a la NASA?

-Pues es un socio siempre con más voluntad que posibles. En la Estación Espacial cooperamos 1/10, ellos 10, nosotros uno.

-¿Dónde colocaría la carrera espacial en 50 años?

-En cualquier sitio. Ahora mismo estamos todo el rato eligiendo qué hacer, o una cosa o la otra, para nivelar presupuestos. Si tuviéramos ya cohetes mucho más eficientes que los de ahora podríamos estar perfectamente viviendo en otro planeta en 50 años, sacando la minería de la Luna, sacando grandes cantidades de energía solar de instalaciones en órbitas...

-¿China va a animar la competencia?

-Creo que sí, por lo que veo de cómo reaccionan los medios de comunicación estadounidenses ante algo que ellos no tienen. Creo que en ese aspecto se va a animar, pero no una competencia política, como la de antes, sino industrial.

-¿Existe alguna posibilidad de que vuelvas a ir al espacio?

-Sí, existe, aunque no me quedan muchos años de vida profesional como astronauta. Hay gente que ha subido con 60 o más. Todos los años paso todas las pruebas médicas profesionales para estar en una determinada lista. Lo decide la Agencia Europea del Espacio y tiene que estar en consonancia con la participación europea.

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