"Cuando llegué, el único que hablaba inglés aquí era Íñigo"
mayra gómez kemp. presentadora de televisión
-Sus memorias coinciden con la Transición...
-La viví en primera fila, fui testigo de excepción.
-¿Qué supuso entrevistar a Suárez y debutar como presentadora de Un, dos, tres... el año que ganó Felipe González?
-No se puede comprender la historia moderna de España sin esos dos nombres, por motivos diferentes y por los mismos.
-Conoció en persona a Fidel Castro y a Sinatra. ¿Con cuál se queda?
-Con los impresionantes ojos azules de Sinatra.
-Durante su enfermedad decía que no se podía morir antes que Fidel...
-En los momentos bajos, cuando estaba a punto de tirar la toalla, decía eso y me fluía la adrenalina.
-Una luna de miel en Groenlandia con su marido, otra en televisión con La Trinca...
-Las dos maravillosas.
-Un, dos, tres, responda otra vez: Cuba, Puerto Rico, Venezuela...
-Cuba es mi niñez y el trauma del exilio con 12 años. Puerto Rico, una isla con gente maravillosa. Venezuela fue otro trauma.
-¿Es políticamente correcto decir que llegó a España por Barcelona?
-Es correctísimo. Barcelona es una hermosísima ciudad. Viví muy a gusto, trabajé muy a gusto. Les debo mucho a los catalanes.
-¿Acepta ser la que complete el once de escritores cubanos? Lezama Lima, Nicolás Guillén, Cintio Vitier, Dulce María Loynaz, Alejo Carpentier, Heberto Padilla, Reynaldo Arenas, Cabrera Infante, Zoe Valdés, Severo Sarduy y Mayra Gómez Kemp.
-En mi lugar pondría a Ramiro Gómez Kemp, mi padre. Ganó un premio de poesía afrocubana con Acento Negro, fue finalista del Planeta y ganó el de narrativa Café Gijón.
-Cuenta que quedó por delante de Javier Osborne, que le hizo a usted el boicot en Diez Minutos...
-Hicimos las paces y fue a la presentación de mi libro con un ramo de rosas.
-¿Fue comprometido estar rodeada de niños en Prado del Rey el 23-F?
-Estábamos grabando Dabadabadá. Recuerdo que tuvimos que pactar con los militares para sacar a los niños de allí sin que se dieran cuenta de lo que estaba pasando. Muchos, 33 años después, igual ni lo saben.
-¿Había niños prodigio?
-Estaban Joaquín Cortés, que le decíamos Joaquinito, y Marta Sánchez.
-Compartió mesa y portada de revista con El Lute...
-Eleuterio Sánchez ganó el premio a la mejor letra del festival de Benidorm que yo presenté. Él estaba en pleno apogeo, yo a su lado.
-Sólo hizo dos películas, pero con dos reyes de la comicidad, Mariano Ozores y Paco León...
-Lo de Paco León fue de Woody Allen. Hago una pequeña colaboración, si pestañeas no me ves. Me mandó un email con la escena. Le dije que yo era muy cara, que le iba a costar dos besos y un achuchón.
-¿Le abrió muchas puertas el dominio del inglés?
-En Televisión Española sólo lo hablaba Íñigo. Con acento, pero perfecto. Muy rápido traduciendo.
-Usted también tradujo...
-Me permitió viajar para entrevistar a Derek Jacobi, el actor de Yo, Claudio, a Los Roper, divinos los dos, recibir a John Amos, el actor de Kunta Kinte. Me mandaban porque no había traducción simultánea.
-Por sus venas corre sangre canaria y asturiana...
-Mi madre decía que había vuelto a la Reconquista. Fue como un deja vu. Me sentí desde el principio como ciudadana de primera.
-Gracias a Chicho Ibáñez Serrador, las azafatas no eran sólo de los aviones...
-Carlos Gustavo de Suecia se casó con una azafata de los Juegos Olímpicos.
-De la quinta de Agatha Lys y Blanca Estrada...
-Entro en 1976 con Victoria Abril. Nunca fui azafata. Era actriz de la subasta.
-¿Qué se sentía siendo mirada por 24 millones de telespectadores?
-Se quejaron. Decían que el programa bajaba la asistencia a los restaurantes, a los cines. Pidieron que se pusiera a otra hora.
-Chicho después no contó con usted y Mayra superó en audiencia al Un, dos, tres con Luna de miel...
-En los años 91 y 92, en Canal Sur doblamos la audiencia del Un, dos, tres. Fue impresionante. La madre de una novia se enfadó muchísimo, porque iba la última y en el pueblo había dicho que se iba a bañar en la piscina de Mayra.
-¿Qué habría sido de usted si en Cuba no ocurre lo que pasó después de lo que pasó?
-Bien dicho, porque Batista era un dictador y nadie lo quería. Probablemente, no habría tenido que luchar tanto, me habría convertido en una jilipollas. Es como al que le tiran al agua, nada o se hunde.
-La televisión la hizo experta en concursos de tres parejas...
-A lo mejor debería haber estudiado para sexóloga.
-¿Todo está inventado?
-Con Pajares hice Ding Dong, un concurso gastronómico, pionero de todos los Top Chef, Master Chef.
-¿Qué televisión ve?
-No me gusta criticar la televisión. Hay variedad, el mando a distancia. Si algo no me gusta no lo veo. Veo películas, debates, noticias. No soy de realities. Donde esté una buena ficción, que se quite la vida.
-¿Le ha entrado el gusanillo de escribir?
-Siempre le he tenido mucho respeto a la página en blanco.
-¿Vio Uno, dos, tres, de Billy Wilder?
-Maravillosa. De las últimas cosas de James Cagney. Hay que verla para celebrar la caída del muro.
-En una película que rodó en Miami la mata un cocodrilo que se llamaba Chicho. ¿Una premonición?
-Una película de terror terriblemente mala, La maldición de Tambrú, tan mala que se convirtió en película de culto. Soy la última en morir. En el guión tenía que haber sido de las primeras, pero cuando empecé a gritar, el director dijo: "Qué bien grita, que no la maten hasta el final".
-¿Qué aficiones tiene?
-Viajar a países lejanos, ver cine y vivir.
-¿La vida, usted que ha vuelto, es el mejor viaje?
-El camino es el mejor viaje, da igual donde vayas. No hay destinos malos, hay malos viajes, malas travesías.
-¿Cuál era el secreto del Un, dos, tres?
-Fue el último programa que se vio en familia. Después llegaron las privadas, llegó internet y se disgregó. Por eso ha permanecido más en el inconsciente colectivo.
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