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Juan Bautista Molina Soria | Nutricionista hospitalario

“El paciente más caro de un hospital es el paciente desnutrido”

“El paciente más caro de un hospital es el paciente desnutrido”

“El paciente más caro de un hospital es el paciente desnutrido”

Juan Bautista Molina Soria trabaja en la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital de San Agustín de Linares. Es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada y diplomado en Nutrición. Es autor de numerosas publicaciones científicas y vicepresidente de la Sociedad Andaluza de Nutrición Clínica y Dietéticamente. Juan Bautista Molina está convencido de que una nutrición adecuada a un enfermo es primordial a la hora de su curación y recuperación. Y de que una buena nutrición ahorra a la sanidad pública.

–Siempre se ha dicho para denigrar una comida que se parece a la de un hospital.

–Sí, es una afirmación que existe en el acervo popular, que no dista de la realidad de otros tiempos en los que la alimentación hospitalaria no se había desarrollado, ni desde el punto de vista científico ni gastronómico. En otros tiempos quien dictaba lo que tenía que llevar una comida u otra para un paciente era el cocinero o la gobernanta y, claro, estas personas curándose en salud ofrecían unas dietas muy restrictivas y carentes de algunos nutrientes para no dañar al paciente.

–Parece entonces que ha cambiado mucho ese concepto.

–Hoy día la prescripción de dietas para pacientes se hace con fundamentos basados en la evidencia científica y se priva al paciente exclusivamente de aquello que realmente puede hacerle daño. Pero al mismo tiempo también se ha evolucionado mucho en la gastronomía, porque disponemos de excelentes cocineros que siguiendo nuestras indicaciones elaboran menús muy apetitosos. Y todos hemos salido ganando, sobre todo el paciente.

–¿De qué manera la nutrición o la alimentación puede ser clave en la recuperación de un paciente?

–La nutrición hoy día es una disciplina médica o especialidad más. Se ha desarrollado el cuerpo doctrinal muy meritoriamente y hoy día hacemos nutrición individualizada y adaptada a cada enfermedad y a los requerimientos nutricionales del paciente. Ya sea por vía oral si es posible, por vía digestiva obviando la fase oral, es decir con sondas digestivas o mediante vía venosa cuando el aparato digestivo no está disponible por alguna patología. La nutrición clínica es un arma terapéutica más para el tratamiento integral del paciente. Una nutrición adecuada ayudar a curar y también puede curar por sí misma.

Una nutrición adecuada ayuda a curar y también puede curar por sí misma

–Hasta hace no mucho, la nutrición no era una cuestión importante a la hora de valorar la atención a un paciente. ¿Cuándo cambió ese concepto?

–Nos dimos cuenta cuando vimos que pacientes correctamente tratados médicamente o tras una cirugía excelente se complicaban de manera inexplicable. El error estaba en que antes no se hacían valoraciones nutricionales para ver si el paciente tenía un buen estado nutricional o estaba desnutrido. Hoy día tenemos implantados en los hospitales cribados nutricionales al ingreso de los pacientes para dilucidar su estado nutricional y actuar en consecuencia. Y cuando un paciente lo precisa, hacemos un seguimiento durante todo el ingreso. El éxito radica en iniciar de la manera más precoz posible la terapia nutricional específica en nuestros pacientes y de esta manera evitaremos complicaciones innecesarias e indeseables.

–Entonces… ¿se ahorra en sanidad si a un paciente se le da el alimento adecuado?

–Rotundamente, sí. Un paciente desnutrido, porque está mal alimentado, está deprimido inmunológicamente, tiene menos defensas. Y si no tiene proteínas transportadoras los medicamentos no pueden llegar al lugar para los que se usaron, se producen dehiscencias de las suturas quirúrgicas y complicaciones infecciosas graves, requieren más medicación, más complicaciones, más encamación y coste económico para el sistema innecesario, y lo que es más importante un sufrimiento también innecesario para el paciente. Podemos decir, que el paciente más caro de un hospital es el paciente desnutrido, porque se complicará y requerirá muchos más recursos de todo tipo. De esto hay evidencia científica y multitud de publicaciones.

–¿Cree necesario que haya nutricionistas en la Atención Primaria?

–Las Unidades de Nutrición Clínica son unidades hospitalarias, pero atendemos a todos los pacientes que se nos remiten desde Atención Primaria cuando precisan apoyo nutricional. Ahora bien, sería ideal que existiesen. Creo que de momento no sería necesario médicos especialistas, pero al menos dietistas-nutricionistas, como nosotros disponemos en la Unidad del hospital, sería conveniente.

–¿Le presta la sanidad pública la suficiente atención que debe a la nutrición clínica?

–Hemos avanzado mucho en este terreno. Y en Andalucía, aún más, porque es la única comunidad autónoma en donde, en el año 1988, se crearon Unidades de Nutrición Clínica en los hospitales. La evolución y la cartera de servicios se ha incrementado sustancialmente y ya es un hecho y una necesidad indiscutible. Aunque todo esto es una realidad, también lo es que necesitamos más dotación de personal para dar una mejor atención a las necesidades y demandas asistenciales.

–¿Qué nuevos retos tiene su especialidad?

–Que se creen Unidades de Nutrición Clínica en todos los hospitales y haya una cobertura total a la población con asistencia nutricional adecuada. Que se doten adecuadamente las Unidades de Nutrición Clínica existentes. Y que se creen cátedras de nutrición en las facultades de medicina. Y un reto que es una utopía, pero nuestra obligación es luchar por ello: lograr desnutrición cero.

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