Salvador Illa gana pero no impide la mayoría independentista

Elecciones Cataluña 2021

PSC y ERC obtienen 33 escaños cada uno, aunque los socialistas consiguen más votos

Vox es la cuarta fuerza y hunde a Ciudadanos y al PP

Pere Aragonés, de ERC, puede pactar con Junts y, si no fuese posible, con el PSC

Salvador Illa, en el acto final de la campaña.
Salvador Illa, en el acto final de la campaña. / EFE

La victoria del socialista Salvador Illa no es suficiente para impedir una mayoría absoluta de los independentistas en el Parlamento de Cataluña, aunque en el bloque soberanista se ha producido un cambio de liderazgo que puede traer consecuencias. La designación del ex ministro de Sanidad que ha estado al frente de la pandemia del Covid ha sido un acierto del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Ha habido efecto Illa, aunque no ha sido suficiente para volcar al Parlamento del lado de los constitucionalistas.

PSC y ERC obtienen 33 escaños, seguido de Junts, con 32. Los socialistas obtienen unos 46.000 votos más que ERC, a la espera de que se cuente el 100% de los sufragios. Vox es la cuarta fuerza, con 11, seguido de la CUP, con 9, y de los comunes, con 8. Ciudadanos y el PP son los últimos, con 6 y 3 parlamentarios, respectivamente.

ERC, con Pere Aragonés como candidato, ha empatado en escaños con los socialistas este domingo de San Valentín las elecciones catalanas, y es el que más opciones tiene para poder gobernar, o con sus compañeros del 'procés' -Junts- o con el PSC y los comunes, con éstos dentro o fuera del Ejecutivo. La victoria parcial de ERC sobre Junts, que es el partido que Carles Puigdemont tutela desde Waterloo, le da fuerzas a este partido para marcar un rumbo propio, aunque la psicología de la formación es de una dependencia emocional muy grande de las organizaciones civiles que lideran de modo conjunto al independentismo. Ahora bien, la estrategia de ERC de pactar con Sánchez en Madrid ha quedado refrendada con este segundo puesto.

No obstante, el conjunto de los partidos independentistas (ERC, Junts y CUP) tiene más de los 68 escaños que da la mayoría absoluta. Eso dice bastante tanto de la fortaleza de esta idea como de los constitucionalistas, que vuelve a colocar a un partido comprometido con la unidad de España como el más votado. En número de votos, los independentistas con representación tienen una décima más que los constitucionalistas, el equilibrio es de 50,4% a favor de los soberanistas.

Este cambio en el liderazgo del independentismo es una victoria muy parcial del Gobierno de Pedro Sánchez, ya que ERC le presta apoyos en el Congreso y fue uno de los partidos de su investidura. Para Moncloa, es mejor un presidente de ERC que de Junts, un partido que sigue apostando por el unilateralismo para conseguir la independencia. No obstante, ERC se comprometió, mediante firma, a no apoyar a Illa como candidato a la Presidencia, ni a utilizar sus votos, pero esto va a depender de cómo de fuerte apriete Junts en las negociaciones.

Aunque Illa ha asegurado que él presentará su candidatura a la presidencia, es posible que se le encargue antes a Aragonés si amarra el acuerdo con Laura Borrás, la líder de Junts.

Las elecciones catalanas van a suponer un auténtico terremoto en los partidos de la derecha española. El PP se queda el último de este bloque, por detrás de Vox y de Ciudadanos. A Casado no le ha funcionado la estrategia de ruptura con Vox, aunque tampoco ésa es la única causa de tamaña derrota. Ciudadanos es la otra víctima. Venía de ganar las elecciones de 2017, con 36 escaños, y ahora desescala hasta tener menos parlamentarios que Vox. Es un resultado que afecta a la propia supervivencia del partido de Inés Arrimadas, porque se desinfla en la comunidad donde nació.

La primera lectura para los naranjas es que no sacó ningún partido de la gran victoria de Arrimadas en 2017. Ella no optó a presentar su candidatura a la presidencia de la Generalitat en el Parlamento y, después, lo dejó para encabezar la lista de su partido al Congreso.

Vox obtiene 11 escaños, con lo que supera incluso a la suma de los parlamentarios de Ciudadanos y del PP. Ignacio Garriga, el candidato de Vox, entra por vez primera en el Parlamento de la Ciudadela en una cuarta posición, por encima también de la CUP y de los Comunes. Carlos Carrizosa fue un empeño de Arrimadas, pero sólo obtiene seis escaños, mal resultado pero no peor que el del PP. Sólo tres escaños.

Arrimadas ha convocado para este lunes una reunión de urgencia de su dirección nacional. Las anteriores elecciones autonómicas, Galicia y País Vasco, también fueron muy malas para Ciudadanos. En Galicia se quedaron fuera de la cámara legislativa, y en Vitoria consiguieron entrar, pero en una lista conjunta con el PP.

El gran protagonista de la jornada ha sido el Covid. En plena pandemia, todas las mesas de los colegios se pudieron constituir por la mañana, aunque con algunos retrasos, pero la abstención ha sido muy alta. Sólo fueron a votar el 53% de los electores catalanes. Es un porcentaje superior en tres puntos al de las elecciones vascas y gallegas, que son las únicas que hasta ahora se habían celebrado durante la pandemia. La caída es mayúscula si se compara con la participación que hubo en 2017, que rozó el 80%. Aquellas elecciones, no obstante, tuvieron casi un sentido plebiscitario y se celebraron bajo el artículo 155 de la Constitución, aplicado después de la proclamación de independencia en el Parlamento catalán.

Los comunes repiten el resultado, son ocho escaños los que ha sacado Jéssica Albiach, lo que dará cierta tranquilidad al partido de Pablo Iglesias y a las relaciones que mantiene con ERC en el Congreso. La CUP sí obtiene un mejor dato, al pasar de cuatro a nueve escaños, debido a la popularidad de su candidata, Dolors Sabater. Esta había sido la alcaldesa de Badalona, pero con las siglas de los comunes.

El PDeCAT, que recoge parte de la antigua Convergencia y que se desligó de Junts, no ha conseguido obtener acta alguna.

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