Bares y comercios hacen su 'agosto' en el histórico 20-D
Los primeros comicios de la historia pegados a la Navidad se celebran en un domingo de sol con las terrazas llenas y las tiendas abiertas Sin incidencias destacables en la provincia
Una jornada electoral tiene muchos paralelismos con una de exámenes. Las dos se realizan en colegios y en las dos el objetivo es evaluar el trabajo que ha hecho un alumno o un candidato durante un período concreto de tiempo. Aunque los estudiantes se someten a una evaluación continúa y tienen que dar la cara cada trimestre. No es el caso de los políticos, que mientras que la ciudadanía no haga sus deberes, tienen algo más de margen y sólo son juzgados en las urnas de cuatro en cuatro años. Precisamente, esa es una de las cuestiones que se dirimía ayer en los colegios electorales granadinos, la de ver si el bipartidismo se resquebraja finalmente y abre el espectro a los partidos que prometen una democracia más participativa. El principio de una nueva etapa en la política española que en Granada se votó bajo un sol de justicia en pleno diciembre y con los comercios abiertos en plena campaña navideña. Y, lo que es más positivo, sin incidencias reseñables en la provincia.
A las ocho de la mañana se empezaban a componer las mesas electorales por toda la provincia, donde muchos suplentes se encomendaban a lo que podían para no tener que quedarse todo el domingo entre papeletas y disfrutar del domingo primaveral que se vivió ayer en la capital. Y es que seguramente, Mariano Rajoy cuando anunció la fecha de las elecciones para el 20 de diciembre no esperaba que muchos españoles iban a ir votar en manga corta o con ropa de entretiempo. Ante esta tesitura, muchos granadinos no encontraron ninguna excusa para darse un paseo dominical y echar la papeleta en la urna. Y, de camino, visita al bar.
No le han venido mal estas elecciones a la hostelería granadina, sobre todo a las cafeterías y locales cercanos a los colegios de votación que ayer presentaban una imagen de día fiesta con las terrazas a rebosar. A los más madrugadores se les juntaba el voto con el desayuno y el partido de fútbol, y a los que optaban por el mediodía para tomar el aperitivo y celebrar que habían pasado la cola a la hora de más afluencia en las urnas. Por su parte, los apoderados e interventores de los partidos escogían los momentos de menos aglomeraciones para recargar fuerzas y, de paso, encargar algún bocadillo para la gente que trabajaba en las mesas. Entre esos interventores se pudieron ver por los colegios a veteranos de la política granadina como el ex alcalde Jesús Quero o a un José Antonio Pérez Tapias, que en su momento participó de la carrera electoral al luchar con Pedro Sánchez por la secretaria general de los socialistas.
Aunque parece que se ha corrido la voz de que después de comer es la hora más tranquila para votar porque los colegios de zona Norte presentaban alguna cola. En esa hora, la de la siesta, es en la que le gusta votar Jaime Rodríguez, un joven granadino de 21 años, que participó en sus primeras elecciones generales acompañado de sus hermanos y de su madre. "Sin duda son unas elecciones ilusionantes gracias a la irrupción de partidos con ideas frescas como Podemos, que plantea un horizonte de esperanza para los jóvenes. Creo que este el momento de cambiar el rumbo es ahora y los jóvenes nos sentimos identificados con los partidos nuevos", manifestaba ilusionado después de introducir la papeleta, al mismo tiempo que comentaba cómo había animado a su familia para salir de la mesa camilla y participar con su voto. Su madre, más indecisa, pensó varias veces el voto hasta que tuvo delante las papeletas.
No es la opción más habitual, pues casi todos los votantes enfilaban su respectivo colegio electoral con el sobre preparado en la mano y en compañía. Una de las bases de la democracia debería ser el compartir, algo que los granadinos cumplieron a rajatabla yendo a las urnas junto a sus familiares. Con protagonismo especial para los más pequeños que visitaron el domingo el colegio para disfrutar de otro ambiente e introducir en la urna la papeleta escogida por sus padres.
Por supuesto, hubo como quien en todas las fiestas y prefirió ver los toros de la barrera esperando a su acompañante fuera del colegio. Arsenio Gallardo, un granadino que aseguraba sentirse "pesimista" respecto a estos comicios. "No confío en que vaya a haber cambio sustanciales, o al menos, los cambios que por ética social deberían producirse. El espectáculo se ha comido la política real, lo que a todas luces me parece una desvirtuación de la inteligencia", señalaba este desencantado de la política aunque ferviente seguidor de la actualidad. Es lo que ha dado de sí un 20-D que, sin duda, marcan un punto de inflexión en la historia electoral de este país.
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