Podemos espanta a sus fantasmas

Iglesias llena el auditorio del Palacio de Congresos de Sevilla en un acto de cierre de la campaña andaluza centrado en "la remontada"

Los candidatos y dirigentes de Podemos, ayer en el acto de Sevilla.
Los candidatos y dirigentes de Podemos, ayer en el acto de Sevilla.
Carlos Rocha Sevilla

18 de diciembre 2015 - 01:00

A dos días de las elecciones, Podemos tiene un único objetivo: la remontada. Los 3.200 simpatizantes que llenaron el auditorio del Palacio de Congresos de Sevilla corearon varias veces la palabra clave para el partido morado en esta recta final de campaña. La última, muy poco antes de la entrada de Pablo Iglesias y su séquito al ritmo de Ghostbusters, es decir, cazafantasmas. Aunque más que cazarlos, lo que hicieron ayer los cabezas de cartel de Podemos fue espantarlos.

Primero fueron los gritos de "presidente" y luego los "sí se puede". Pablo Iglesias parece que rapea cuando habla, pero dice cosas serias. "Cuando sea presidente del Gobierno, ningún banquero podrá descolgar el teléfono para pedirme un favor", dijo el candidato. El discurso del líder fue pausado e incluso moderado. Alabó la Constitución del 78 y la labor de sus alcaldes del cambio. Barcelona, Madrid y, por supuesto, Cádiz. "La alternativa al PP la estamos demostrando en los ayuntamientos de este país". También quiso Iglesias recuperar los nexos de su partido con el movimiento 15-M y aquel "no nos representan" donde nació Podemos.

El optimismo que rodea la campaña de la formación morada -y su repunte en las encuestas andorranas- pareció insuflar aire y Pablo Iglesias quiso colocarse al mismo nivel que el presidente del Gobierno cuando habló de la necesidad de un jefe del Ejecutivo "que dé la cara". Fue "decencia" la palabra clave del discurso del candidato, en referencia al insulto que Pedro Sánchez propinó a Rajoy en el debate del lunes. Pero el enemigo es el Partido Popular, o eso pretende. Podemos sueña con el sorpasso a los socialistas para alcanzar el segundo puesto y la estrategia de Iglesias fue ignorar la marca del puño y la rosa. Ya lo dijo el francés George Steiner: "Lo que no se nombra, no existe". Al final no tuvo más remedio y les recordó a sus tres contrincantes que "la corbata no basta para ser presidente", pero quiso volver a la retórica para enfervorizar al auditorio. "Sonriendo y con buenas formas, David puede vencer a Goliat".

Pero Teresa Rodríguez jugaba en casa. Se llevó una de las ovaciones de la noche, que se convirtió en un himno de Andalucía con división de opiniones en aquello de España o los pueblos. Y Rodríguez sí habló del PSOE. Se preguntó si la ese de las históricas siglas del puño y la rosa sigue teniendo sentido. "Somos incómodos, pero hemos echado al PP", dijo la líder andaluza para pedir que "el voto útil" vaya a las papeletas moradas. Sin embargo, Podemos tiene más enemigos. "Todo el mundo tiene un cuñado de Ciudadanos", aseguró Rodríguez, que aprovechó los tropiezos naranjas en materia de violencia de género para cargar contra el partido de Albert Rivera. "¿Sabéis cuántas leyes ha presentado Ciudadanos?". El silencio fue la respuesta del público, después de que la mandataria andaluza recordara las seis que ha impulsado su grupo parlamentario en Andalucía.

El discurso de Íñigo Errejón levantó al auditorio más futbolero de la noche, que le respondió con un "a por ellos" y habló de victoria y remontada, pero Sergio Pascual tampoco le fue a la zaga. El cabeza de lista al Congreso por Sevilla también tiró de historia y de "decencia" para colocar a Podemos como heredero del PSOE de los años 80, al que no nombró. Y para acabar, después de un momento -entre emotivo y lacrimógeno- con niños en el escenario, los 3.200 fieles cambiaron la consigna deportiva por otra más tradicional. "Sí se puede". Fantasmas espantados. Y si habrá remontada o no se sabrá en sólo dos días.

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