Si votaran animales...

elecciones generales

Unidad Popular ofrece en su programa un extenso, sorprendente y radical cambio de las relaciones de los españoles con el mundo animal

Un perro en la playa de Punta Candor, en Rota, que habilitada para estos animales.
Pedro Ingelmo

18 de diciembre 2015 - 01:00

Los programas electorales de quienes aspiran a gobernar suelen incluir promesas que son interpretables, vagas o matizables. Cuando no existe esa aspiración la formación política se puede expresar con absoluta libertad, puede permitirse el lujo de decir cosas asombrosas. Sucede en un apartado que apenas si se toca en campaña: el mundo animal. Todos los programas electorales dedican un espacio a los animales. Todos los partidos hablan de una ley de bienestar animal y, a partir de ahí, se incluyen matices. Ciudadanos hace una enternecedora defensa de las mascotas, el PP habla de la importancia de la caza en el mantenimiento de los bosques, el PSOE habla de acabar con el maltrato animal en los espectáculos públicos -sin decir que esté hablando de los toros- y Podemos, que sí que quiere acabar con la Tauromaquia como patrimonio pero que ya no habla de prohibir las corridas, sugiere una revisión en profundidad de los zoológicos. Pero ninguno se atreve a ir tan lejos como va Unidad Popular-Izquierda Unida en las tres páginas que le dedica a la materia. Si los animales votaran, no tendrían demasiadas dudas sobre por quién decidirse. Es puro animalismo, un cambio absoluto de las relaciones de los españoles con los animales.

Para empezar los animales dejarían de ser animales, "seres somovientes", y pasarían a ser considerados como "seres sintientes" y tendrían un apartado en la Constitución, además de horas lectivas en los colegios para concienciar a los chavales de esta nueva condición. En el momento en que fueran considerados constitucionalmente como seres sintientes sería necesario revisar algunas barrabasadas que hacemos con ellos. Por supuesto, fin de las corridas de toros con una reconversión del sector taurino para facilitar una salida laboral alternativa a sus trabajadores y las plazas de toros se transformarían en nuevos espacios culturales. Ni un solo euro de dinero público para cualquier prueba o recreativa que pudiera afectar al binestar del animal, aunque no se determina a qué pruebas deportivas alcanzaría esta medida. Y se acabaron los animales en los circos, no más domadores, no más focas sosteniendo pelotas de goma.

Los zoos también se verían afectados si ganara Unidad Popular, ya que tendrían que poner en libertad a todos los animales que no hubieran nacido en cautividad o estén en una situación de peligro de extinción. Amnistía inmediata.

En el apartado de la caza, se incrementarían las penas por furtivismo y las licencias de la caza las otorgaría una entidad pública tras un cursillo de concienciación sobre los seres sintientes.

Para que la comunidad científica pudiera utilizar cobayas tendría que dejar muy clarita la necesidad del uso de esos animales y que esa experimentación estaría vinculada directamente al estudio de enfermedades humanas y su curación. En caso contrario, a experimentar con ordenadores y dejemos a las ratas en paz.

Habría algunas prácticas humanas que dejarían de salir gratis. Ningún partido había pensado en qué hacemos con la zoofilia. Unidad Popular lo ha hecho: sería tipificado como delito. Y aquí no vale si hay o no consentimiento. Es maltrato animal y punto. También se propone la atención veterinaria y esterilización para los animales callejeros. También, consideran, que habría que adoptar medidas sobre los animales en caso de humanos que se divorcien, aunque no llegan a hablar lo que parece que se insinúa sobre una custodia compartida. Además de estas normas un tanto exóticas, tanto como los animales exóticos cuyo tráfico sería duramente castigados, Unidad Popular hace consideraciones muy sensatas y algo más realistas sobre el control y bienestar de los animales domésticos.

Existen otros aspectos en los que también se han fijado en esta formación. Por supuesto, las peleterías que se vayan olvidando de vender pieles de animales. Prohibidísimo. Y las tiendas de mascotas no podrán exhibir animales en escaparates. Y criemos niños veganos que puedan optar por no comer animales en el cole. ¿Qué ser sintiente podría resistirse a este programa?

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