Charlene de Mónaco

La esposa de Alberto de Mónaco, como una ‘fashion victim’ más

  • Con una blusa negra de gran lazada, la princesa monegasca vuelve a revisar el estilo masculino y el empoderamiento femenino al mismo tiempo.

La princesa Charlene, con una blusa negra con gran lazada. La princesa Charlene, con una blusa negra con gran lazada.

La princesa Charlene, con una blusa negra con gran lazada. / Getty

Con motivo del centenario del fin de la Primera Guerra Mundial, Charlene de Mónaco viajó a París, donde demostró que conoce y sigue las últimas tendencias de la moda. Coincidiendo con las primeras damas Begoña Gómez, Melania Trump y Brigitte Macron, entre otras, confirmó un look con el que se siente cómoda y que le favorece. Tal y como hiciera en los Premios Princesa Grace con un esmoquin, la esposa del príncipe Alberto evocó de nuevo las líneas masculinas, suavizándolas gracias a un guiño de tendencia y empoderamiento femenino esta temporada: una blusa con gran lazada al cuello. La princesa monegasca volvió a hacer homenaje al esmoquin con un clásico cómodo y básico: un pantalón negro y recto. En su caso lo combinó esta vez con un top a juego que presentaba un detalle muy femenino, pues era un diseño pussy bow. Un enorme lazo al cuello que curiosamente también incluyó en su estilismo la primera dama francesa, así como Melania Trump. Coincidencia en la que Charlene de Mónaco marcó la diferencia al decantarse por una lazada tamaño oversize mucho más llamativa y más royal. Culminó su atuendo con un abrigo recto en pata de gallo y hombros marcados, de Givenchy. Sello francés que también firmaba su bolso negro, el cual ya había lucido anteriormente para su primer acto del día en el Elíseo.Sin duda, los lazos en blusas y vestidos siempre han estado asociados al estilo clásico con tintes naíf, dulce y casi aniñado. Este detalle conecta con varias épocas, desde la victoriana hasta los años 80, cuando las mujeres que ocupaban puestos de poder, los utilizaban como símbolo de estatus queriendo recuperar su actitud decimonónica y sufragista. Pero si el romanticismo se reinventa, uno de sus máximos símbolos también. Este ornamento está a la última y lo veremos mucho en los próximos meses.Para los actos de gala por la noche, un total look negro diferenció la imagen de la princesa Charlene durante la cena en el Museo de Orsay de París. Allí, la mujer de Alberto II llevó un vestido largo y negro con seductora abertura en la falda que, y reiterando su apuesta por guiños al estilo masculino, combinó con un blazer del mismo color. Completó su elección con zapatos a tono y unos pendientes de perlas.

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