Isabel Toledo, la poetisa de las telas

La diseñadora neoyorquina de origen cubano cierra de forma muy brillante 080 Barcelona Fashion con su nueva colección y una selección retrospectiva de su trabajo.

Cuatro diseños que forman parte de la nueva colección.
Cuatro diseños que forman parte de la nueva colección.
F. A.gallardo / Barcelona

01 de febrero 2014 - 01:00

No es de las que acude cada año a las Fashion Weeks de primer nivel. De la de Nueva York está algo desencantada, sobre todo por la dimensión y frialdad que rodea ahora la gigantesca pasarela. Desde 1998 no acude de forma regular a estos acontecimientos, por lo que su presencia este año en la 080 Barcelona Fashion ha sido un evento excepcional ya que desde los años 90 no presentaba su colección en tierras europeas, cuando era uno de los artesanales nombres frecuentes de París.

Isabel Toledo, norteamericana de origen cubano, no renuncia a sus orígenes ("Cuba me pone siempre una sonrisa", asegura) y su imagen, su labor, están ligadas de forma indisoluble a su marido, Rubén Toledo. Él se carga de trazar en sus personales dibujos los modelos. Ella era una joven costurera que aprendió de los grandes en el MOMA neoyorquino ("allí descubrí mi vocación y comprendí que la moda es mucho más transcendental y tiene un gran componente artístico e histórico"). Y siempre está investigando, trazando, soñado entre las telas. Isabel tiene mucho de poetisa de los tejidos. De los encajes y superposiciones con tisúes como los de aquel modelo con el que sorprendió la primera dama Michelle Obama en la primera toma de posesión de su marido. "Cada persona vio aquel vestido de un color diferente. Para unos era amarillo, para otros pistacho. Eran tonos a la vez. La tela de encaje principal era color green lemon y los tisués eran blancos, pero yo no quería que ese vestido tuviera 'un' color", explicaba ayer la diseñadora a este periódico. Y a su lado, siempre Rubén, todo alegría y expresividad, enumerando todo el trabajo que hubo detrás para vestir a Michelle Obama en tan señalado día. La mujer del presidente era cliente de Isabel Toledo mucho antes de llegar a la Casa Blanca, pero no trataba de forma directa con el estudio neoyorquino de estos creadores, sino a través de selectas tiendas de Chicago.

Si la calidad y la textura son fundamentales para Toledo, la dimensión del negocio aún lo es más para esta pareja. En los cuatro pisos de Manhattan donde radica la firma se concentra todo el trabajo y la elaboración de las prendas que llevan el sello de la creativa norteamericana. Efectivamente, todo es Made in USA y todo es inspiración y talento latinos: buenas razones por las que Michelle es incondicional de esta firma.

En la sublime colección que desfiló ayer en Barcelona se recogían las principales novedades de los Toledo para el próximo otoño, con encajes, fieltro, sedas o lino, tejidos que también pueden ser protagonista con el frío; y además aparecieron una decena de algunos de los modelos más celebrados de estos treinta años de trayectoria. "Tal vez eso es lo bello: que no se puede distinguir qué es pasado y qué presente", resaltaba Rubén, quien agregaba que la música es una fuente de inspiración crucial para el equipo. El matrimonio piensa en global, atiende encargos de diseñadores y de empresas asiáticas, pero el sello de la empresa se queda en una producció de tintes artesanales, con proyección internacional. Precisamente, ese era el consejo para los creadores españoles de la pasarela barcelonesa: pensar en global desde lo local.

Isabel Toledo además se mostró muy sensible con todo lo que es universo femenino, la cualidad que refuerza en su creación: "me gusta pensar que se notaba que pienso mucho en las mujeres", apostilló. Pensamientos a través de unas telas, procedentes de medio mundo, "que concibe como palabras" para la redacción de un poema, de ahí que no le preocupen las tallas, sino de cómo se despliegan sus creaciones sobre el cuerpo.

Acaba de diseñar todo el vestuario de un montaje de Broadway, After midngiht, siempre en experiencias diferentes y en la apertura de caminos sin perder nunca su sendero. Esta cubana que come casi todos los días arroz con frijoles, cree que en su país natal las cosas en lo político se irán cambiando de forma lenta e imperceptible. "Mejor que los cambios lleguen poco a poco que deprisa. En Estados Unidos mantenemos el contacto con nuestras familias y sabemos que al final se alcanzará lo mejor". Una familia de Isabel Toledo que en el caso materno cuenta con las 15 hermanas de su madre. Un espíritu de fantasía novelesca que se palpa en su lírico vestuario.

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