"Soy bailaora y deseo que mi fama venga por mi trabajo"
En plena vorágine tras su relación con el torero Fran Rivera, Cecilia Gómez presenta el vestuario de su nuevo espectáculo, creado por Victorio y Lucchino.
Nacida en la localidad gaditana de La Línea de la Concepción, Cecilia Gómez ha dedicado toda su vida al baile aunque bien es cierto que, la popularidad de la que disfruta en estos momentos, la consiguió a raíz de su noviazgo con el torero, Fran Rivera. Implicada desde hace un par de años en una puesta en escena dedicada a la duquesa de Alba, la artista se ha querido rodear de grandes como Antonio Canales -que la acompaña como figura destacada de su propuesta- o los sevillanos Victorio y Lucchino para la creación del vestuario que se lucirá en este montaje producido y dirigido por nuestra protagonista. Una mujer valiente que, en plena crisis, ha decidido lanzarse al mercado con su propia compañía con la que, la próxima semana en Madrid, estrenará una aventura sobre la que hay puestas muchas miradas que no hacen sino motivarle a seguir adelante.
-¿No le asusta el hecho de que, cara a esta presentación, algunos estén con la escopeta cargada para disparar sobre usted?
-Bueno, va a haber opiniones para todos pero tengo seguro que, esos mismos, se irán con otra opinión. De veras que merece la pena porque se trata de algo muy bien hecho.
-¿Cuáles son sus armas para convencer al público?
-Para bien o para mal, mi arma es mi verdad. Gustará más o menos pero nadie puede poner en duda que, detrás, hemos echado muchas horas.
-Es un instante de máxima popularidad la suya... ¿De qué forma le influye esto?
-Cuando llevas tantos meses y hay tanto esfuerzo, prevalece eso por encima de todo. Soy bailaora y deseo que, mi fama, venga por mi trabajo.
-Cayetana, su pasión es el título… ¿Cuál ha sido su relación con la duquesa a la hora de dar forma a su propuesta?
-Desde un primer momento lo hice con la ilusión de mostrarle el libreto y que diera el consentimiento para seguir adelante. Hemos escuchado sus opiniones, sus estilos favoritos, la movilidad de los brazos en función del sonido de la guitarra… Ella me ha demostrado todo el cariño del mundo durante y después de la relación con Fran y durante el desarrollo del proyecto. Vino a un ensayo y se mostró encantada y feliz y eso me dio fuerzas para seguir adelante. Es única y tiene una humanidad única y con un carisma increíble.
-A veces los medios distorsionan un poco la imagen de la gente… ¿Piensa que, con usted, pasa también?
- No sé qué opinión pueda tenerse de mí. Llevo desde que tengo uso de razón en esto y quiero cumplir ese sueño que tienen todos los artistas y seguir adelante.
-Y, con la prensa del corazón... ¿qué hacemos?
-(Risas) Tampoco puedo decir nada malo. La pregunta está ahí y a mí se me ha conocido por ese tipo de información. Algunos han hablado mejor, otros peor pero… es lo que hay.
-Pero, ha salido de los teatros y tenía fotógrafos esperándole, y en la calle, y en su casa…
-Bueno, hay que darle normalidad a esos temas para que, poco a poco, por su parte también se tranquilicen.
-Nos queda claro que, la pasión de Cayetana, es el flamenco. ¿Cuál es la de Cecilia Gómez?
-Pues en eso coincidimos. Me encanta el flamenco y vivir. Ahora mismo tengo mis cinco sentidos puestos en mi función.
-¿Es de las que piensan que el trabajo es lo más importante?
-No. Hay que vivir para trabajar y no al revés. Lo que pasa es que, en una profesión como la mía, ésta forma parte de ti misma. Aparte, con montajes como éste, te levantas y te acuestas -incluso duermes- pensando en lo mismo.
-Con la agenda tan ocupada que tiene, ¿hay lugar para algo más?
-Sí, hombre. Estamos muy metidos en que todo esto tiene que quedar impecable pero, luego, ya empezará a ponerse todo en orden.
-O sea que, ¿el corazón...?
-El corazón sigue siempre latiendo. Si no…
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