Mette-Marit y su vínculo con Epstein compromete cada vez más a la Corona noruega
La princesa consorte pide tiempo para explicar su vínculo con el magnate estadounidense que se suicidó al descubrirse sus eventos donde se producían continuos abusos sexuales
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La monarquía noruega atraviesa uno de sus capítulos más sombríos y exigentes. La princesa Mette-Marit, esposa del heredero Haakon, se ha visto obligada a romper su silencio este viernes para disculparse nuevamente por su vinculación con el pederasta convicto Jeffrey Epstein. En una declaración enviada por la Casa Real, la Princesa utiliza un tono de profunda contrición: "Deseo enviar una profunda disculpa por mi amistad con Jeffrey Epstein. Es importante para mí pedir perdón a todos a los que he decepcionado. Parte del contenido de los mensajes entre Epstein y yo no representa la persona que quiero ser", confiesa, admitiendo sentir "vergüenza" por su "escaso juicio".
Esta nueva rectificación llega tras las recientes revelaciones que prueban contactos en el año 2014, una fecha crítica que desmiente la versión ofrecida por la Princesa en 2019, cuando aseguró haber cortado toda comunicación un año antes. La situación es de tal gravedad que Mette-Marit ha pedido perdón explícitamente a los reyes Harald y Sonia, lamentando "la situación en la que he puesto a la Casa Real". Desde palacio se subraya que ella condena los actos criminales de Epstein y que "lamenta mucho no haber comprendido a tiempo qué clase de persona era", insistiendo en que nunca visitó su isla privada ni recibió dinero del magnate.
La presión social y mediática es asfixiante. Varias organizaciones de las que la Princesa es protectora han exigido explicaciones formales, lo que ha llevado a la Casa Real a prometer que Mette-Marit se explicará "de forma más completa" en el futuro. Sin embargo, alegan que no puede hacerlo de inmediato al atravesar una "situación exigente" y necesitar tiempo "para recuperarse". Este blindaje temporal ha sido apoyado por el príncipe Haakon, quien este viernes pedía comprensión durante un acto en Oslo, y por el primer ministro, Jonas Gahr Støre, quien calificó las disculpas de "honestas".
El escándalo de los correos no es el único frente abierto que desestabiliza a los Glucksburg. La Corona lidia simultáneamente con el proceso judicial de Marius Høiby, hijo mayor de la Princesa, quien desde el pasado lunes se sienta en el banquillo de los acusados en Oslo. El joven afronta 38 cargos criminales, entre los que destacan cuatro casos de violación a mujeres que se encontraban dormidas, además de conducta sexual vejatoria, agresiones, amenazas y delitos relacionados con drogas y daños. Un escenario de absoluta vulnerabilidad para una institución que hoy, más que nunca, se ve obligada a rendir cuentas ante una opinión pública decepcionada.
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