el caso de la Manada

Postureo carcelario del Prenda

  • Algunos se declararían culpables de la muerte de Manolete o de Kennedy con tal de lograr beneficios penitenciarios

José Ángel Prenda, en los juzgados.

José Ángel Prenda, en los juzgados. / efe

La Manada vuelve a la palestra mediática con la carta del Prenda pidiendo un supuesto perdón a la víctima. No dudo de que el joven esté arrepentido de la violación grupal por la que fue condenado, no tanto por los hechos en sí, que negó durante todo el proceso judicial, sino como por la condena de 15 años que el Tribunal Supremo le impuso.

Basta recordar el desparpajo insolente con el que este joven se defendió ante el juez instructor del caso, donde no sólo negó la agresión sexual, sino que incluso llegó a atribuir a la víctima la supuesta iniciativa a la hora de mantener las relaciones sexuales.

Recordarán aquel sorprendente vídeo de la declaración del Prenda en el que decía que fue la víctima, por entonces de 18 años, la que se interesó por el grupo al conocer que eran sevillanos. “Me encanta cómo sois, yo nunca he estado con un sevillano”, decía José Ángel Prenda que fueron las palabras que pronunció la chica, a la que respondió de la siguiente forma: “La verdad es que no estás con un sevillano normal, yo soy cinturón negro comiendo coños” (sic). Esa declaración definió al acusado. Sería difícil encontrar a otra persona que, ante unos hechos tan graves y prestando declaración ante el juez, se exprese como lo hizo este integrante de la conocida Manada.

Pero volviendo al supuesto arrepentimiento del Prenda, hay que valorar el contexto en el que se produce el reconocimiento de la violación y la petición de perdón a la víctima. La famosa carta del Prenda llega cuando éste, al igual que los otros cuatro jóvenes condenados, han cumplido ya más de cuatro años en prisión, por lo que según el Reglamento Penitenciario tienen derecho a solicitar permisos de salida. Otra cosa es que se los concedan. Y de hecho, a Prenda le han sido rechazados dos de los permisos que ha solicitado.

¿Le viene bien la carta? Aunque el reconocimiento del delito y la petición de perdón no son requisitos para obtener beneficios penitenciarios, sí que son elementos que se valoran por las juntas de tratamiento de las prisiones.

Lo que ocurre es que en el caso del Prenda el interés que sin duda pretende es muy burdo, porque incluso no lo oculta en la propia misiva, donde pide expresamente que la carta conste en la ejecutoria de la sentencia y en su expediente penitenciario, e incluso pide que se le dé copia de la misma.

Es evidente que si Prenda vuelve a pedir algún permiso de salida y, como es probable, se lo denieguen, puede recurrir dicha decisión ante el juzgado de Vigilancia Penitenciara y ante la Audiencia de Cádiz, donde a buen seguro que no dudará en aportar la carta de su arrepentimiento. La carta del Prenda es sólo el comienzo de la búsqueda de beneficios penitenciarios, algo por lo que llegado el caso algunos serían capaces de declararse culpables de la muerte de Manolete o de Kennedy.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios