Hijos nini en casa

Condenado por intentar asesinar a su hijo disparándole cuatro veces

  • El joven no trabajaba ni estudiaba y solía discutir con sus padres

Audiencia de Sevilla Audiencia de Sevilla

Audiencia de Sevilla

Un vecino de Brenes ha sido condenado a cinco años y medio de cárcel por intentar matar a su hijo de 23 años, al que disparó cuatro veces con un revólver, tres de ellas por la espalda. Previamente la familia había mantenido una “violenta discusión”.

La sentencia de la Audiencia de Sevilla, a la que ha tenido acceso este periódico, impone además al padre Virgilio T.R. la obligación de indemnizar a su hijo en 4.547 euros y le prohíbe comunicarse con él por cualquier medio durante nueve años.

El hijo no trabajaba ni estudiaba y, según se informó en su día, mantenía frecuentes discusiones con sus padres a cuenta de su supuesto consumo de drogas. Los vecinos afirmaron que era habitual que el joven pidiera dinero a sus padres.

La sentencia de la Audiencia indica que, tras una de esas discusiones, el padre, de 52 años, se dirigió armado con un revólver marca Ekol que escondía en la espalda a la vivienda donde sabía que se encontraba su hijo.

“Con claro propósito de acabar con su vida, procedió sin mediar palabra a detonar el arma hacia el sofá donde se encontraba su hijo”, según la sentencia. Los primeros disparos le alcanzaron en una de las manos, tras lo cual el joven huyó hacia el patio y, estando de espaldas, recibió el impacto de otros tres proyectiles que le alcanzaron en la zona lumbar, glúteos y muslos.

El joven cayó al suelo y su padre se dirigió entonces al cuartel de la Guardia Civil, donde se entregó y manifestó que creía haber matado a su hijo.

El agredido fue trasladado al hospital Virgen Macarena, donde le apreciaron diversas heridas con “bajo riesgo vital”. Las lesiones tardaron 48 días en curar y le causaron una “pérdida moderada de calidad de vida”, según el fallo.

La sentencia aplica al condenado la atenuante de reparación del daño porque antes del juicio consignó los 4.547 euros que solicitaba el fiscal como indemnización.

La defensa intentó, sin éxito, que el tribunal absolviera al padre teniendo en cuenta la eximente muy cualificada  de trastorno mental y las atenuantes de reparación del daño y confesión. Estas dos últimas sí que han sido atendidas hasta situar la pena en cuatro años y medio de cárcel por un delito de asesinato en grado de tentativa y otro año por tenencia ilícita de armas. 

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