Grupo B | Portugal 3-3 España

Una mezcla de sabores

  • España deja la esencia de su excelente fútbol para remontar en dos ocasiones a Portugal, pero pierde el triunfo al final.

  • Cristiano Ronaldo mitigó la alegría hispana con sus tres goles.

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España arranca el Mundial de Rusia con diferentes matices en el paladar. La selección de Fernando Hierro demostró su condición de aspirante al ser capaz de remontar la doble ventaja de Portugal gracias a un fútbol preciosista y también eficaz, pero evidenció al mismo tiempo una debilidad defensiva preocupante. No en vano, encajó tres goles ante un adversario con esas llegadas, aunque con la suerte de tener a Cristiano Ronaldo en sus filas. Eso sí, si se obvian esos aspectos a mejorar, queda claro la condición de aspirante a todo por parte de los Sergio Ramos, Busquets, Isco y compañía.

Porque no era fácil la cita para la selección española. Por mucha calidad que exista en esa plantilla de 23 futbolistas que se ha desplazado hasta Rusia con la maleta cargada de ilusiones, la situación vivida a lo largo de la presente semana tiene que afectar en el plano negativo. De no ser así, sencillamente serían robots, máquinas programadas para jugar al fútbol y no tienen mucha pinta de ello esos pequeños duendes que responden por Iniesta, Silva o Isco. Por tanto, no era fácil el debut mundialista para España y más complicado se iba a poner cuando a los cuatro minutos se sanciona un penalti en contra en el que las imágenes evidencian que Cristiano Ronaldo busca el contacto con un Nacho que tiene fijada la pierna sobre el césped sin hacer ni el más mínimo gesto para el derribo.

Más madera para el fuego, sin duda. Pero este grupo no sólo tiene a Fernando Hierro como bombero de urgencia, hay un puñado de peloteros capaces de abstraerse de las curvas que pueda proponer el camino para ir sorteando todas las dificultades que se presenten. España acusó el golpe, cómo no iba a hacerlo, pero no se descompuso y trató de imponer su patrón de fútbol ante una Portugal que pensó que con retrasar las líneas una decena de metros y con impedir los pases interiores le iba a bastar para protegerse.

En absoluto, los registros de esta selección española son múltiples y variados y encima tienen a un delantero centro arriba capaz de pelearse como si de un Quijote en solitario contra los molinos de viento se tratara. Un pase de Busquets para desahogar, Diego Costa lo pelea en desventaja con Pepe y a partir de ahí el punta del Atlético de Madrid se guisa y se come el tanto del empate para confirmar la confianza de los españoles en sus posibilidades.

Desde ese uno a uno, España se iba a hacer dueña del juego, pero no halló el premio máximo por verdadera mala fortuna en un disparo de Isco que botó en la raya tras estrellarse en el larguero. Ni siquiera eso fue impedimento para que el fútbol de los españoles fuera creciendo ante una Portugal que se mostraba inferior, que se conformaba con buscar algún contragolpe. No fue ésa la vía para un nuevo inconveniente.

Fue un error garrafal de De Gea, tal vez el principal motivo de preocupación después de este estreno, el que propició que los lusos se fueran al intermedio ganando en el segundo tanto de Cristiano Ronaldo.

Cualquier otro equipo se habría descompuesto por la impotencia, pero la exhibición de Isco, Sergio Ramos, Busquets y el resto de actores, en este caso secundarios, iba a ser fantástica tras el descanso. España le dio la vuelta al marcador en un visto y no visto y lo hizo con brillantez incluso en un espectacular zapatazo de Nacho que entró tras tocar en ambos palos. Fue apenas tres minutos después del nuevo empate de Diego Costa.

A partir de ahí España se iba a amparar en el toque para mover la pelota de un lado hacia otro ante la impotencia de una Portugal que llegó a sentirse inferior en su intento de volver a igualar. Sin embargo, en esa fase sí le faltó al cuadro de Hierro ese paso adelante para haber apuntillado. Lo pudo hacer Thiago, pero Diego Costa se le anticipó en el remate.

Todo parecía conducir hacia un debut victorioso, sin embargo, cuando una falta innecesaria de Piqué a Cristiano Ronaldo en el borde del área le echó un jarro de agua fría al debut de la selección. Excelente ejecución por parte del astro de Madeira y tercer gol para frustrar a todos los españoles amantes del fútbol.

Está claro que las sensaciones mezclan el sabor dulce y agrio, aunque si toca quedarse con algo, pues es preferible remitirse a lo positivo y pensar que España, pese al terremoto de esta semana, tiene fútbol de sobra para pelear hasta llegar a Moscú allá por la mitad de julio.

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