Iguala enturbia el México seguro que vende Peña Nieto
El caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala ha echado a perder la visión de un México próspero y seguro vendida por el presidente Enrique Peña Nieto y, según los expertos, deja en evidencia que las cosas están igual o peor y que la corrupción sigue reinando en muchos lugares del país.
Y es que la noticia de la desaparición el 26 de septiembre de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa ha dado la vuelta al mundo por su magnitud, su horror y la incomprensión de que tres semanas después no haya una sola certeza sobre su paradero.
Atrás queda la famosa portada de Time con un Peña Nieto solemne bajo el titular Salvando México y el vender lo moderno de las reformas estructurales.
Ahora México llena páginas de periódicos con los pocos avances de este horrible caso. "Es un golpe contundente que lo ha dejado realmente tambaleante (a Peña Nieto)" porque muestra "la debilidad institucional de los tres esferas de Gobierno, la municipal, la federal y la estatal", dijo el académico del departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana Gilberto Santa Rita.
Pese al supuesto interés del Ejecutivo en que se resuelva el caso, ni la investigación estatal ni la federal "han dado el mínimo fruto" y sí han puesto en evidencia su enorme descoordinación. Con esto se echa por tierra una de las principales obsesiones de Peña Nieto, la coordinación interinstitucional, estrategia que formaba parte del primero de los cinco ejes de su política, la seguridad.
Aunque en un principio la procuraduría de Guerrero se encargó del caso y Peña Nieto atribuyó la responsabilidad al gobernador de Guerrero, la Fiscalía General asumió la investigación tras constatar que había indicios de la participación del crimen organizado.
Este caso, por el que hay casi medio centenar de detenidos, la mayoría policías locales, se produjo pocos días después de otro escándalo de seguridad, la ejecución de varios presuntos delincuentes por soldados. Las investigaciones de periodistas inconformes con la versión oficial de "mueren 22 delincuentes tras un enfrentamiento con el Ejército" sacaban los colores al Gobierno con la publicación del testimonio de una superviviente que hablaba de que muchos fueron ejecutados a sangre fría.
Pero lejos de reconocer que algo falla en su estrategia de seguridad, dijo Santa Rita, el Gobierno se va a centrar en "buscar compensar" esta mala imagen "mediante otras medidas políticas".
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