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Macron endurece el control de la inmigración para quitar argumentos a Le Pen

  • El Gobierno francés anuncia medidas como restricciones en las prestaciones sanitarias y cuotas para los permisos de trabajo.

El presidente francés, Emmanuel Macron, saluda a su homólogo chino, Xi Jinping, en Pekín. El presidente francés, Emmanuel Macron, saluda a su homólogo chino, Xi Jinping, en Pekín.

El presidente francés, Emmanuel Macron, saluda a su homólogo chino, Xi Jinping, en Pekín. / Nicolas Asfouri (Efe)

El presidente francés, Emmanuel Macron, endurecerá la política migratoria con nuevas restricciones en las prestaciones sanitarias o cuotas para los permisos de trabajo, para tratar de quitar argumentos a la líder ultraderechista, Marine le Pen.

El objetivo es "retomar el control de nuestra política migratoria", según el primer ministro, Édouard Philippe, que al término de un consejo interministerial dedicado este miércoles a esta cuestión ha incidido en que la veintena de medidas anunciadas asienta "un justo equilibrio entre derechos y deberes".

El eje principal es "luchar contra el fraude y los abusos" en el sistema de protección social para los inmigrantes, contra el que Le Pen y su partido, la Agrupación Nacional, cargan en cada cita electoral.

Buena parte de las medidas pretenden evitar esos "abusos", por ejemplo limitando la cobertura médica para demandantes de asilo a la atención de urgencia durante los tres primeros meses desde que presentan su solicitud.

Otra medida será dejar de ofrecer esa cobertura completa a los seis de que expire el permiso de residencia de un inmigrante que se ha quedado en el país. Tampoco podrán beneficiarse de ese servicio quienes entren en el país con un visado de turista durante los tres meses que sigan a la fecha de caducidad de ese visado. Y se interrumpirán los derechos a prestaciones cuando haya una decisión definitiva de expulsión de un inmigrante en situación irregular.

La ministra de Sanidad, Agnès Buzn, ha afirmado que dar atención médica a toda persona que se encuentra en Francia es indispensable "por razones humanitarias y de salud pública", pero al mismo tiempo ha considerado "legítimo" un mayor control para hacer frente a un fraude que reconoció "limitado" pero que "alimenta fantasmas".

Una de las grandes innovaciones del dispositivo, que llega rodeado de polémica, es la puesta en marcha de un sistema de cuotas anuales para la inmigración profesional que responda a las "necesidades no cubiertas" en mano de obra en cada región. Philippe subrayó que esos "objetivos cuantitativos" no se fijarán por nacionalidades, sino en función de los oficios que buscan las empresas y para los que no se encuentren candidatos en Francia.

Desde 2008 hay una lista de empleos "en tensión" en cada región para los que una empresa puede buscar candidatos en el extranjero sin justificar haberlo hecho previamente en Francia, pero la lista no se actualiza desde entonces. Según los servicios de desempleo, pese a que Francia tiene una tasa de paro relativamente elevada (8,5%), hay 150.000 puestos de trabajo no cubiertos por falta de perfiles profesionales ajustados.

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