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Más de 400 muertos, un tercio niños, por bombas de racimo en 2015

Más de 400 personas murieron como consecuencia de las bombas de racimo en 2015, la mayoría de ellas en Siria, Yemen y Ucrania, países que no han firmado el tratado que prohíbe este tipo de armas, según denunció ayer luster Munition Coalition, una coalición contraria al uso de este armamento.

Las bombas de racimo, lanzadas desde el aire o disparadas por la artillería, diseminan cientos de submuniciones en una vasta zona que a menudo no explotan y que son difíciles de localizar y retirar, matando y mutilando a civiles mucho tiempo después de que los conflictos terminen. Suponen un riesgo especial para los niños, que pueden verse atraídos por su apariencia a un juguete y sus colores brillantes. En 2015, mataron a 417 personas, más de un tercio de ellas niños.

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