WAVE IN TEMPO | CRÍTICA Una Iberia sumida en confusión

Wave in tempo.

Wave in tempo. / ACTIDEA

La presencia en los anuncios de este concierto del nombre de Andreas Prittwitz ya nos puso sobre alerta de lo que cabía esperar de la velada. Porque a pesar de ofrecer un programa que iba desde el siglo XV al XIX buscando la presencia de ritmos y melodías tradicionales españoles en obras del registro culto, desde Juan del Encina a Pablo Sarasate, en verdad costó mucho reconocer casi todas esas obras una vez que Wave in tempo las hizo suyas. Sólo la Follia RV 63 de Vivaldi  fue interpretada con más o menos fidelidad a la partitura, no sin que Prittwitz se dejase ir con sus improvisaciones jazzísticas.

Total, que a pesar de contar con instrumentos historicistas, la propuesta sonora iba por otros derroteros por los que no estoy seguro de que me guste transitar. Porque hubo notables desencuentros tímbricos y tonales entre el violín barroco y las flautas de pico, el clarinete y el saxo, en un imposible empaste. Prittwitz, por añadidura, tuvo repetidos problemas para definir el sonido de sus instrumentos cuando atacaba en piano, o quizá fuera problema de ecualización en la mesa de sonido, pero su sonido se perdía hasta que se instalaba en el forte.

El violín de Hontana suena chirriante y metálico y tocar a Sarasate con arco barroco no le ayudó a definir las dobles y triples cuerdas. Y de trasfondo un violone destemplado y de sonido irregular y que igual era rasgueado que tocado como un contrabajo de jazz, añadiendo confusión al resultado sonoro.

Cabe preguntarse qué aporta este tipo de versiones que ni barrocas ni modernas son.

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