Cantar y soñar con el Circo del Sol

La compañía canadiense ofrece hasta el domingo en el Palacio de Deportes de San Pablo ocho funciones de 'Quidam', un espectáculo en el que vuelve a reivindicar la esperanza y la fantasía

Cantar y soñar con el Circo del Sol
Cantar y soñar con el Circo del Sol
F. Camero / Sevilla

19 de diciembre 2013 - 05:00

Cada vez que termina la última función en una de las decenas de ciudades de cualquier parte del punto, "en cuanto el último espectador cruza la puerta de salida", dice el actor y bailarín Mark Ward, que en Quidam encarna a un alocado y algo misterioso maestro de ceremonias, casi un centenar de técnicos del Circo del Sol empieza a desarmar el espectacular escenario y "en tres horas horas ya no queda nada". "Luego, si te asomas y miras... Te quedas... ¿cómo es posible?", dice para expresar la atmósfera mágica, de ensoñación formidable, que siempre experimenta, y en este espectáculo más que nunca, dice, pues no en vano trata de la necesidad de imaginar y soñar, de "conectarnos con el niño que todos tenemos dentro", afirma, y a pesar del cliché no hay más remedio que creer, escuchándolo y viéndolo incendiado de entusiasmo y buen humor, que al menos con él funciona, porque para empezar, afirma tener 48 años aunque aparenta 20 menos.

Ése es el tiempo que lleva Ward -que quizá, como su personaje, sepa someter al tiempo- en esta compañía/marca global de origen canadiense (sólo este año ha presentado 19 espectáculos en diferentes países). Eso lo convierte en uno de los más veteranos de los más de 50 intérpretes que entre actores, acróbatas y músicos de medio mundo participan en Quidam, que anoche celebró en el palacio de Deportes de San Pablo la primera de las ocho funciones que el Cirque du Soleil ofrecerá estos días en Sevilla (hoy a las 21:30; el viernes a las 18:00 y 21:30; el sábado a las 17:30 y 21:30 horas; y el domingo a las 13:00 y 17:00).

Desde su primera visita en 2004 con Saltimbanco, la compañía, siempre con ese afán bigger than life, se ha convertido en asidua de la ciudad, donde ha presentado también Dralion (2006), Varekai (2009) y Corteo (2011). Ahora cambia el lugar -antes montaban carpa en el Charco de la Pava- y bajan además -algo- los precios; entre 30 y 69 euros según el emplazamiento en las gradas de San Pablo, que tendrá un aforo máximo para cada función de este espectáculo, según la productora, de "algo menos de 5.000 espectadores". Las entradas se pueden adquirir a través de www.ticketmaster.es y www.halconviajes.com, del teléfono 902150025, en oficinas de La Caixa, en Fnac y Carrefour, así como en El Corte Inglés.

En el espectáculo "más humano" de la historia de la compañía porque apela más que nunca antes a elementos de la "vida real", dice Ward, se trata, sobre todo, apuntan sus responsables, de incitar al público a "liberar el alma", y por eso los acróbatas desafían a la lógica (y al peligro), y por eso el colorido del vestuario, y por eso la música apasionada; por eso Quidam, "el que grita, canta y sueña entre todos nosotros", el que trata de restaurar el reino de la infancia, cuando aún nadie ha descubierto qué es el aburrimiento, como pudieron comprobar anoche los espectadores de la primera representación en San Pablo.

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