Dando respuesta a lo que nos acompaña
Poesía
Víctor Jiménez reúne cuarenta años de poesía en esta antología en la que predomina aquello que dijo Lope del verso claro y el borrador oscuro
Ficha
'El agua entre las piedras'. Víctor Jiménez. Edición de Juan Lamillar. Valparaíso Ediciones. Granada, 2023. 198 páginas. 13.95 euros
Hay poetas que, desde la superficie, tienen la virtud de apreciar –y verbalizar- los ángulos ocultos. La técnica consiste en precisar lo hondo, pero desde el ámbito de las cotidianidades, de lo aparentemente sencillo. Se trata de profundizar en la superficie, que es lo contrario de ser superficial. No todos los que dedican su tiempo a escribir saben cómo manejar la paradoja. El poeta Víctor Jiménez, sí.
El poeta Víctor Jiménez consigue adentrarse en esas últimas habitaciones de la casa del poema, pero sin traspasar la puerta del lenguaje enturbiado, de la expresión ambigua, de la cáscara ampulosa. Jiménez lleva casi cuarenta años cultivando una poesía en la que predomina aquello que dijo Lope del verso claro y el borrador oscuro. Una estética en la que la hondura reside en la idea y en los recursos de estilo –en la metáfora, en el juego de palabras- y la claridad en el cuidado del verso, de la palabra –con su musicalidad, su métrica-.
Víctor Jiménez acaba de reunir buena parte de su trayectoria poética –once libros, casi cuarenta años de poemas- en la antología El agua entre las piedras, publicada en la editorial Valparaíso y con edición del poeta y ensayista Juan Lamillar –quien firma un prólogo didáctico, ejemplo de lo que debe ser el prólogo a una antología-. Señala Lamillar muchas de las cualidades, de las virtudes, que los lectores encontrarán en los poemas de Víctor Jiménez, que es virtuoso en el dominio del endecasílabo, en la construcción de la soleá, en la elaboración del soneto. También en el tono, sereno, sosegado, muy elegante, de poemas como Abril o el certero Otra vez fin de curso. Este último dice así, en sus dos últimas estrofas: “Se olvidaron los temas de memoria, / la Física, el Inglés, la Geografía… / Historia es ya también la misma Historia. // Y el mes de junio. Y las evaluaciones. / Tan sólo el tiempo sigue cada día / dictando, una por una, sus lecciones”.
Los temas que en esta antología se van sucediendo son los temas de siempre, es decir, los que importan: el paso del tiempo, las nostalgias, el amor, la reflexión acerca de aquello que nos acompaña en nuestro día a día. Víctor Jiménez concibe estos asuntos desde varias fórmulas. Buena prueba de lo que estamos reseñando sería el magistral cierre, con esa combinación de heptasílabos y endecasílabos, del poema Como lumbre. Escribe Jiménez: “Y, por fin, has entrado / desnuda, como lumbre. / Con las manos abiertas / yo te esperaba en sombra, / solo en la soledad de mi vigilia. / Y encendiste la luz con sólo un beso”. O con la secuencia de soleares de uno de los últimos libros del conjunto: “Estación de San Bernardo, / ojalá mi último tren / llegue con mucho retraso”.
Juan Lamillar cierra su prólogo con una imagen que resume el contenido de la antología, de esta suma de poemarios. Subraya el poeta la dualidad implícita en el título: el agua y la piedra. El peso y la ligereza. Lo que se marcha hacia lo hondo y lo que se mantiene en la superficie. Esa es la poesía de Víctor Jiménez.
También te puede interesar
Lo último