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Crítica de Teatro

Dueto actoral para una obra imprescindible

arizona

Histrión Teatro. Autor y dirección: Juan Carlos Rubio. Intérpretes: Gema Matarranz y David García Intriago. Escenografía: Jose Luis Raimond. Iluminación: José Manuel Guerra y Juan Felipe Tomatierra. Lugar: Teatro Quintero. Fecha: Viernes, 5 de junio de 2015. Aforo: Medio.

Histrión Teatro, bajo la dirección de Gema Matarranz y Nines Carrascal, se ha ido conformando a lo largo de su trayectoria en uno de los más sólidos referentes del teatro andaluz. Su forma de hacer teatro, siempre basado en la palabra y en el actor, le ha supuesto ser responsable de una carrera que aúna, a partes iguales, reconocimiento de la crítica y respuesta entusiasta del público.

Posee, sin duda, en Gema Matarranz una de sus mayores bazas. Actriz de raza que es capaz de transformarse en cada nuevo rol sin necesidad de recurrir a maquillajes o vestuarios, desde ella misma y, sin embargo, siendo radicalmente distinta a su papel anterior.

El pasado 18 de mayo, el teatro andaluz vivió un hito con la nominación de Gema como mejor protagonista principal en los Premios Max. Recordemos que nunca una compañía andaluza (Granada) había conseguido colocar a un intérprete con una obra realizada en nuestra comunidad en un premio tan importante como son los Max, organizados por la Fundación SGAE. La pieza es el monólogo Juana, la reina que no quiso reinar, en el que la Matarranz llega a besar el cielo.

Otra importante actriz, para algunos la más destacada de la escena actual, Blanca Portillo, acabó por llevarse el Max a casa.

No pude ver en 2008 el estreno de Arizona, una obra de Juan Carlos Rubio escrita en 2006, pero la que propone ahora Histrión vuelve a contar con la dirección de Rubio y repite aquel decorado que convertía esta parábola inspirada en el movimiento de los Minute men estadounidenses (voluntarios apostados en la frontera con México encargados de impedir el paso a aquellos emigrantes que intentaban llegar a su país) en una denuncia con fondo musical de Julie Andrews que, a medida que avanza, acaba provocando un profundo desasosiego que roza el terror ante el fundamentalismo de algunos sectores de una mala sociedad bien pensante.

Rubio aborda una realidad que estamos viviendo en esa frontera que forma el Mediterráneo con nuestros vecinos del sur. Pero, además, su texto ataca cualquier aspecto sobre las mentes cerradas que imponen un pensamiento único anulando cualquier posibilidad de que dudemos. David García (el marido) le prohíbe a Gema Matarranz (la esposa) que dude, que se haga preguntas. La ignorancia como base del fundamentalismo.

Obra importante, que se convierte en delicia para los sentidos gracias a la poderosa fuerza de la Matarranz y de David García, que desbordan sabiduría teatral por cada uno de sus poros.

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